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Milán 3.12.2007
(Comentario escrito para ofrecerlo a los estudiantes antes de una
representación de Tristan e Isolda en el día de hoy en el Teatro Alla
Scala de Milán.)

Después de una intensa semana de trabajo metafísico en Milan, creo que
sabiendo Dios que he abandonado la carrera de profesional de la música en
el conservatorio a veces me recompensa en esta línea de acción de forma
insólita. Sorpresivamente una estudiante de metafísica nos llamo al
teléfono para ofrecernos gratuitamente las entradas en primera fila para
el preestreno de la temporada del Teatro alla Scala con la opera de Wagner,
Tristan e Isolda, que se estrenarían el 7 de Diciembre, que seria
transmitido televisivamente por la RAI. Me parecía mentira estar a pocos
pasos de Daniel Baremboim que magistralmente dirigía la orquesta.

Una versión apasionada, dirigida y cantada emocionalmente, donde resaltaba
el tormento del amor que cesa con el canto de Isolda que muere entonando
la Llave Tonal de la Llama de la Resurrección. Todo esto reflejo de los
amores tormentosos que tuvo Wagner con Mathilde Wesendonk. Era esta la
mejor versión de Tristan e Isolda que he escuchado tanto en vivo, discos o
videos. Se me realizo el sueño de ver una de mis sopranos wagnerianas
favoritas, Waltraud Meier, famosa por su Kundri en Parsifal. Cantaba con
un dramatismo casi verista, con una plasticidad y expresión corporal casi
de bailarina y una voz grande que llenaba el teatro.

Tristan era interpretado por el tenor ingles Ian Storey, que debutaba en
este rol, con una técnica impecable de voz inmensa que se escuchaba por
encima del coro y la inmensa orquesta. El Rey Marke lo interpretaba el
bajo finlandés, Matti Salminen, famoso por su Don Carlo. En el rol de
Brangäne estaba la joven mezzosoprano americana Michelle De Young, que
debutaba en la Scala, de voz segura, bien timbrada, que la vimos y
admiramos haciendo Fricka en el Met con Levine. Además de un puesta en
escena muy moderna y atrevida, nada convencional.
Tristan e Isolda es una Ópera en tres actos con música y textos de Richard
Wagner (1813 -1883), basada en una conocida leyenda celta, cultura del
suroeste de Alemania, del siglo VI, que fue muy difundida por los
Trovadores, incluso en la Opera el Elixir del Amor, Adina hace mención a
ella. El estreno se hizo en Munich el 1 de junio de 1865. Trata de la
transmutación del odio por la fuerza del Amor Compasivo. En el año 2006 en
USA por la 20th Century Fox se hizo una película sobre Tristan e Isolda
con guión de Dean Georgaris y la bella música de Anne Dudley.
Esta opera fue propiciada por el Rey Luís II de Baviera, el protector y
mecenas de Wagner. Wagner termino Tristan e Isolda en 1.865 y se estreno
con tres representaciones y el Rey asistió a todas.
Es una opera con un uso lujoso y hermoso del cromatismo, hasta tal punto
que se pierde la noción de que tonalidad se viene y a cual se va, sobre la
que flotan las envolventes melodías que constantemente van de una
tonalidad a otra con cercanos grados de vecindad, lo que la convierte en
una opera precursora de la música del siglo XX, disolviendo el concepto de
tonalidad. Es apasionada, llena de lirismo, profundidad de expresión de
sentimientos, con el sentido oculto de la lucha entre la venganza el amor,
y la muerte.
Los Personajes en Tristan e Isolda son: en la voz de Bajo tenemos a Marke,
Rey de Cornualles que es la comprensión inteligente del Amor; en la voz de
tenor canta Tristan que simboliza el amor complicado que trata de
aclararse, es el sobrino de Marke y amante de Isolda, fue uno de los
Caballeros de la Mesa Redonda; en la voz de soprano tenemos a Isolda que
es una Princesa Irlandesa y comprometida del Rey Marke, que es la
transmutación del odio en Amor; en una mezzosoprano nos encontramos a
Brangäne, que es la Doncella de Isolda y que representa la Llama Violeta
que transmuta el odio en Amor por medio de un brebaje. Como barítonos
tenemos a Kurwenal, lugarteniente de Tristán y a Melot, Caballero de Marke.
Todo sucede en Cornualles en Inglaterra y la Bretaña Francesa durante la
Edad Media. |