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San Juan de la Cruz

RUBEN CEDEÑO

Caracas, 1991

San Juan de la Cruz es el patrono de los poetas y la poesía Castellana, que tanta Luz Espiritual ha dado a la humanidad en su historia.

La vida de San Juan de la Cruz desde el punto de vista puramente físico no es tan victoriosa y esplendorosa como la de otros Seres de Luz, pero precisamente este es el mensaje, ya que San Juan de la Cruz tuvo una vida sufrida y oculta para el mundo externo, pero llena de inmensa Luz en los Planos Internos, tanto es su esplendor que a los primeros contactos no se puede percibir su plenitud, sino después de insistir en verla.

La Metafísica contenida en los escritos de San Juan de la Cruz es tan pura y clara como una fuente de Luz Espiritual sin sombras de ningún tipo.

Muchos metafísicos van a tener que aprender de San Juan de la Cruz, “el brillar más hacia adentro que hacia afuera, el no ser tanto el centro exterior de los acontecimientos, sino el punto céntrico de la adoración Crística  dentro del corazón, en el silencio del ruido que tanto encanta, pero que daña y corroe las más puras Almas  en este Sendero.

San Juan de la Cruz cumplió cuatrocientos años de su desencarnación, el día 13 de diciembre de 1991, ya que pasó de plano en 1591. Nació en 1542 en Fontiveros, un pequeño pueblo de Castilla entre Ávila y Alba de Tormes. En el lugar donde nació actualmente   hay una iglesia. San Juan de la Cruz se llamaba originalmente Juan Yépez y encarnó como hijo de unos tejedores y quedó huérfano de padre a los 2 años.

San Juan de la Cruz  encarna en pleno Siglo de Oro Español, le toca vivir la renuncia de Carlos V y el ascenso al poder de Felipe II, la desencarnación  de San Ignacio de Loyola y gran parte de la vida de Santa Teresa de Ávila,  con la cual entabla estrecha relación convirtiéndose en el complemento masculino de su obra  en la reforma de los Carmelitas Descalzos.

San Juan de la Cruz se ejercita y estudia carpintería, sastrería, pintura, escultura, además de filosofía, letras y teología en Salamanca, y además presta servicios muy humildes en el hospital de Medina. Todo esto es importante saberlo ya que a pesar de toda su sabiduría, se dejó humillar hasta lo más bajo, con la única finalidad de liberar a su personalidad del orgullo, del egoísmo y la vanidad personal y así poderle dejar espacio a la Presencia de Dios para que actuara  por medio de él.              

En el año de 1563 a la edad de 21 años ingresa al noviciado de los Carmelitas, en Santa Ana de Medina y en 1567 a la edad de 25 años Santa Teresa de Ávila lo convence para que se convierta en el primer Carmelita Descalzo de la historia, responsabilidad que él asume con completa austeridad y entereza espiritual, y en la ciudad de Duruelo funda el primer convento de Frailes Descalzos.

En el primer convento de San Juan de la Cruz imperan cruces, crucifijos y cráneos de calaveras. Esto es sinónimo de la preparación para la cuarta iniciación, donde la personalidad de San Juan tenía que ser crucificada y recordarle al ego que es igual al cráneo de una calavera, muerte y destrucción. Esto se lo recordamos a aquellos estudiantes que con su personalidad reclaman derechos y privilegios en los grupos, sonrisas, buenos tratos y palabras de halago. Pues no esperemos nada, démonos cuenta que con eso no se llega a ningún sitio en el Sendero del Alma que busca su unificación definitiva con Dios. Hay que ser Cristocéntricos, como San Juan de la Cruz,  cuyo nombre quiere decir: el amor sacrifica la personalidad para que brille el Cristo Interior.

 De 1572 a 1577 San Juan de la Cruz es el Guía Espiritual, que en la Era de Piscis se le llamaba confesor, del Convento de la Encarnación de Ávila, donde estaba recluida Santa Teresa de Ávila. Muchas veces fueron sorprendidos por las monjas levitando los dos, esto es flotando por el aire, en el locutorio. La levitación de un Santo o Ser de Luz se produce por medio del cuerpo etérico cuando no encuentra  impurezas en la personalidad y perdiendo el peso de la gravedad del cuerpo o personalidad puede desprenderse del piso.

En 1577 a la edad de 35 años, pasa nueve meses apresado en Toledo, por los Carmelitas Calzados, que lo meten  en un calabozo y diariamente a la hora de la comida en el comedor es llevado para recibir latigazos de cada uno de los monjes, es encerrado en una celda sin aseo, donde el excremento y el orin le produce continuos vómitos y se le llena el cuerpo de piojos que le hacen sufrir enormemente. Aquí San Juan de la Cruz pasa la cuarta Iniciación.

 No todo el que toma un camino espiritual es bueno y santo, los Carmelitas Calzados del siglo XVI merecían una reforma, porque no vivían muy bondadosamente que digamos. Así que, no critiquemos a los metafísicos que en ciertas ocasiones se han tenido que separar de grupos, que al igual que los Calzados, que latigaban a San Juan, hoy en día latigan a los fieles seguidores y sucesores de las enseñanzas, robando congresos, desviando discípulos y pervirtiendo la Fe, escribiendo libros que corrompen la enseñanza pura y buena de los Rayos de Dios, cuando califican de guerra lo que es Paz y de malo lo que es Bueno.

La Madre María salvó a San Juan de la Cruz, cuando en su niñez lo sacó milagrosamente del agua cuando se ahogaba, y también lo liberó del suplicio en que los Calzados lo tenían en Toledo. San Juan se escapó por una ventana con una cuerda hecha de tiras de sábanas, pero como estas no llegaban hasta el piso La Madre María le permitió volar y escaparse en la noche sin ser notado. El mismo lo dice en su poema de la Noche Oscura. Actualmente en Toledo se puede visitar la ventana por donde San Juan se escapo y leer este poma escrito en una placa. 

 En una noche oscura

  con ansias, en amores inflamada

  ¡Oh dichosa ventura!

  salí sin ser notada

  estando ya mi casa sosegada.

 .

 En 1579 un año después de su milagrosa fuga, comienza a escribir en Beas, sus obras más gloriosas como: “Dichos de Luz y Amor”, que son los lineamientos que San Juan le da a sus frailes, y que son divinamente aplicables a todos los grupos metafísicos. También escribe “El Cántico de la Noche” que es una de sus obras maestras. Allí hace el dibujo de la subida al Monte Carmelo que en la Iglesia del propio Monte Carmelo en Israel tiene un relieve en mármol. En el dibujo se lee Senda del Monte Carmelo NADA, NADA, NADA y debajo del dibujo los versos del Desasimiento total: “Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres”.

  Cuando una vez le preguntaron a San Juan de donde le venia los poemas contesto “Unas veces me los da Dios y otras me los busco yo”.

San Juan de la Cruz en sus fundaciones y su misión de Luz por España: Es Prior del Calvario en Siena de Segura; en Jaén; funda en Baeza el Colegio Universitario y es su Rector; Luego es Prior de Los Mártires en Granada; Asiste en Málaga a la fundación de las Descalzas; Luego lo eligen Vicario Provincial de Andalucía; Luego funda en Mancha Real, Jaén y en Caravaca.

 Se despide de la encarnación el 15 de diciembre de 1591 a la edad de 49 años, sin agonía ni lamentos al oír las campanas dijo: “Me voy a cantar maitines al cielo”. Luego de esto en 1593 trasladaron sus restos a Segovia.

En 1874, la “Real Academia Española” lo incluye dentro del Catálogo Oficial  de los escritores en Castellano que pueden servir de autoridad en el uso de vocablos y frases, como quién dice una autoridad en Castellano. En 1926 el Papa Pío XI lo declara “Doctor de la Iglesia Universal”. En 1948 el Papa Juan Pablo II expone su tesis sobre “La Fe Según San Juan de la Cruz” en la Universidad Pontífica Angelicum, de Roma.

 San Juan de la Cruz detuvo milagrosamente un incendio y una liebre que huía de las llama se vino a cobijar debajo de su sayal.

 Venia San Juan de la Cruz muy enfermo, cansado y hambriento y no hallando de comer encontró en una piedra del camino unos espárragos trigueros no se sabe si por la voluntad de Dios o olvidados por alguien allí. San Juan los tomo y para no caer en el pecado del robo dejo sobre la piedra unos pocos centavos que tenia en el bolsillo.

Uno de los pomas mas profundos de San Juan de la Cruz es hecho en un “Éxtasis” donde elogia la desintelectualización donde dice: “Entréme donde no supe, y quedéme no sabiendo toda Ciencia trascendiendo”

San Juan de la Cruz  habla como todo un iluminado en su “Romance sobre el Principio”:

  El mismo Verbo Dios era

  que el principio se decía

  El moraba en el principio

  y principio no tenía

  El era el mesmo principio

  por eso de el carecía

  El Verbo se llamaba Hijo

  que de el principio nacía.

La mística de San Juan de la Cruz en su entrega a Dios se ve reflejada en este su poema:

  Mi alma está desasida

  de toda cosa criada

  y sobre sí levantada,

  y en una sabrosa vida

  solo en su Dios arrimada

  Por eso ya se dirá

  la cosa que más estimo

  que mi alma se ve ya

  sin arrimo y con arrimo.

Para concluir, incluiremos estas palabras de San Juan de la Cruz que aparecen en “Dichos de Luz y Amor” y van derecho a extirpar la personalidad:

  “Aunque obres muchas cosas, si no aprendes a negar tu voluntad y  sujetarte, perdiendo cuidado de ti, y de tus cosas, no aprovecharás perfección”.

Gracias.

SEGOVIA

 

        La Iglesia donde están los restos de San Juan de La Cruz se encuentra retirada, en medio de  la campiña verde y fresca, que nos hace deleitar la imaginación pensando en Santa Teresa y en San Juan cuando, en 1574, vinieron juntos por estos lares a realizar sus funciones. De un lado de la carretera, en lo alto de una colina, se ve un ensoñador castillo que es el Alcázar.     En medio de un hermoso bosque esta la Iglesia de San Juan y el Convento que él fundara..

En tan místico lugar a uno no le queda otra alternativa que entregarse a la meditación.  Aunque San Juan de Cruz era extremadamente humilde su sepulcro es muy lujoso que no es reflejo de su vida, sino de su grandiosa obra. Fue construido por Félix Granada en 1927, en homenaje a los doscientos años de su canonización. Los restos del Santo sin las dos piernas, reposan en el arca que remata el monumento. Las dos piernas están, como reliquias, en otros Conventos Carmelitas de España. Las cuatro estatuas de bronce que sobresalen en las esquinas, representan las virtudes cardinales.

Rodeando el monumento están las estatuas de los doce apóstoles. Existe un detalle muy mágico, y es que la puerta del sagrario tiene a Melquisedec como Sumo Sacerdote, enmarcado y sosteniendo el dominio de los cuatro elementos: Tierra, Agua, Aire y Fuego. Saliendo de esta capilla, hacia la izquierda se encuentra la sencilla iglesia que en su altar mayor tiene un retablo moderno y gigantesco compuesto con nueve cuadros totalmente contemporáneos, que no pegaban con el estilo de la Iglesia. Pero hay algo en aquellas pinturas que llama la atención. El altar fue decorado por el Carmelita mexicano Gerardo López Bonilla, con motivo de la visita que hiciera Juan Pablo II en noviembre de 1982 y todas estas pinturas inspiradas en la obra poética de San Juan de La Cruz. La parte superior en marrones, y con ese camino en la montaña que termina en una luz, representa la subida al Monte Carmelo…

 

“En una noche oscura

con ansias de amores inflamada

oh, dichosa ventura,

salí sin ser notada

estando ya mi casa sosegada

 

…A la derecha del altar, la Llama de Amor, viva en tonos naranjas, rojizos y amarillentos…

 

Oh, llama de amor viva

que tiernamente hieres

de mi alma en el mas profundo centro

pues ya no eres esquiva;

acaba ya, si quieres,

rompe la tela deste dulce encuentro.

 

A la izquierda, con múltiples tonos de oscuridad y claridad, se encuentra La Noche Oscura. En la parte inferior del altar está, en azules, la representación de La Fonte.

 

Que bien sé yo la fonte

que mana y corre

aunque es de noche. 

Aquella esterna fonte está escondida

que bien sé yo do tiene a su manida

aunque es de noche.”

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