
Caracas 27.2.2007
Con el acercamiento de la Presencia del Maestro
Jesús como Espíritu Envolvente del año 2008, donde el proyectara la
realidad de su Ser y su mensaje dentro del siglo XXI y el Tercer Milenio
de forma veraz, desposeído de mitos, dogmas, creaciones mentales y
supersticiones, está saliendo mucha información de carácter documental e
histórica sobre El. Una de ellas que esta sorprendiendo al mundo y sobre
todo a los cristianos es que el director de Titanic, James Cameron,
presento en Nueva York un documental llamado "La tumba perdida de Jesús",
auspiciado por las cadenas de televisión Discovery Chanel y Vision TV, de
Canadá, dirigido por el periodista y cineasta de origen judío Simcha
Jocobovici, sobre el hallazgo en Jerusalén de un osario con los supuestos
restos de Jesús, la Madre María, María Magdalena, un aparente hijo de
ambos de nombre Judas, el evangelista Mateo y de un supuesto hermano de
Jesucristo llamado José.
Este trabajo de investigación y documental se ha
preparado durante cinco años de trabajo mantenidos en secreto.
Supuestamente este osario fue descubierto en 1980, cuando los excavadores
de una constructora en el barrio de Talpiot, en Jerusalén oriental,
encontraron una cueva con diez sarcófagos y seis de ellos podrían
corresponder a las identidades de Jesus y su familia, ya que tienen las
siguientes inscripciones: "Jesús, hijo de José", "María", "Mariamana" o
María Magdalena, José, Mateo -familiar de Jesucristo- y Matías Judas, el
supuesto hijo de Jesucristo y María Magdalena, a quien se identifica como
Jehuda bar Ysehua, o "Judas, hijo de Jesús".
Este descubrimiento fue registrado en 1994 en el
catálogo del patrimonio arqueológico del Estado de Israel, pero no
trascendió, ya que en el siglo uno después de Jesus cualquiera en Israel
podía tener estos nombres.
Se han hecho las pruebas de ADN y si después de
muchas otras investigaciones se demostrara algo de cierto sobre esto,
podría significar que Jesús no resucitó y ascendió a los cielos que fue
marido de Maria Magdalena y por consecuencia, seria el derrumbe de muchas
creencias dentro del mundo Cristiano y se pondría en crisis las creencias
de muchos. Esto es debido a que han basado su Cristiandad en aspectos
sobre la vida de Jesús que no fueron su mensaje verbal, como que es hijo
de Dios, que resucito y subió a los cielos o que es hijo de una virgen.
Pero nada de esto debería de importar, porque el mensaje de Jesús es tan
grande, que si algunas cosas improcedentes dichas sobre Él por algún
investigador se comprobaran, esto no debe disminuir nuestro amor por Él en
lo más mínimo, ni tampoco el dejar de poner en práctica su mensaje.
La Enseñanza de los Evangelios de Jesús es algo tan
espiritual, grande, bello y lógico de practicar, que en eso debemos basar
nuestro amor a Él, y no en la idolatría e idealización de su persona. Así
que a los metafísicos nos da igual que descubran esos restos de Jesús o
no. Esta información, no ataca ni desvirtúa en nada el mensaje de Jesús.
Si se descubriera que los restos de Jesús son ciertos, haría que personas
de cualquier religión –incluso judíos- puedan aceptar su mensaje sin que
contradiga sus principios.
Recordemos cuando San Pablo dijo que leer la Biblia
literalmente era letra muerta: “La letra mata, el espíritu vivifica”.
De la Biblia no se conserva ninguno de los documentos originales; en su
mayoría son transcripciones de documentos más viejos. La Biblia es una
fuente inagotable de Verdades Espirituales, tratados de psicología,
consejos de ética viviente, auténticas y maravillosas clases de
metafísica, pero escritas en símbolos y presentadas de diversas formas,
unas veces como historias, otras como biografías, o en poesía, como en el
caso de los Salmos. Nunca la Biblia ha pretendido enseñar historia, ni
afirmar algo que vaya en contra de la razón o el sentido común, que pueda
oponerse a la prueba del rigor histórico, la intelectualidad y la
erudición. El objeto de sus narraciones no es contar un suceso verídico
con rigor histórico, sino transmitir una “Verdad Espiritual” que nos sea
de ayuda para nuestro vivir cotidiano.
Con las investigaciones de los Rollos del Mar Muerto
se ha descubierto lo que se ha dado a llamar en hebreo la “Técnica
Pesher” –que quiere decir “interpretación”- y es que a mucho de lo
narrado en la Biblia hay que buscarle su significado oculto para que pueda
tener sentido. Hay narraciones en la Biblia que parecen históricas, pero
que son completamente simbólicas, solamente las pueden captar los que
tienen conocimientos especiales; el sentido literal no deja de tener
validez, pero el simbólico es superior. Jesús ya usaba este lenguaje
simbólico cuando hablaba en parábolas. Lo que la gente no sabe es que
muchos relatos que parecen históricos en la Biblia y en la vida de Jesús,
fueron escritos por los evangelistas también en parábolas, y que solamente
pueden ser descifrados con la “Técnica Pesher”.
Con tan solo considerar el dolor padecido por Jesús
en su Pasión y reflexionar en su “perdón universal” hacia todos lo que le
produjeron tan horrible muerte –sin tomar en cuenta que Jesús fuera un
enviado de Dios, un Maestro encarnado y tantas cosas más, tan maravillosas
que dicen de Él- es la más grande instrucción que Maestro alguno haya dado
a la humanidad.