Belén 16-11-2002
Después de 21 años volví a
Belén con un grupo de instructores de metafísica a los que le facilito
la enseñanza. Antiguamente Belén era un pueblito lejos de Jerusalén,
pero ahora por la explosión demográfica, pareciera que esta mas cerca
que antes, casi como un barrio de Jerusalén, pero contradictoriamente se
ha puesto mas lejano debido a la fragmentación humana, ya que esta bajo
la autoridad Palestina, y es como si fuera otro país,.
Recuerdo aquel día lejano en que
invite a Magdalena Pérez, la mas antigua de todas mis estudiantes, que
habiendo llegado a Jerusalén la invite a ir a Belén en autobús.
Quedamos en encontrarnos en la puerta de Damasco muy temprano en la
mañana, y cuando llegue, en unas escalinatas donde no había nadie, desde
lejos divise a Magdalena y la vi tan sola, que al acercármele se lo dije:
"Magdalena que solita estas" y ella reflexiva y profundamente
con una voz en entonación de decir una gran verdad me contesto, "Yo
no estoy sola, Magdalena acompaña a Magdalena".
Nos montamos en el bus y lo que
hacíamos era reírnos, mientras tanto no nos dábamos cuenta que el bus
iba lleno de judíos y palestinos unos sentado de un lado y los otros de
otro, todos totalmente serios.
Ahora me toco ir en un bus
repleto de alegría, donde todos reíamos y cantábamos villancicos a voz
en cuello. Estaba obscureciendo, la autopista por donde íbamos, se veía
que poco tiempo atrás debió haber sido muy moderna, ahora lucia
escuálida y triste a consecuencia de la guerra. Para entrar a Belén
tuvimos que esperar mucho tiempo ante una alcabala llena de soldados,
barricadas y algunas construcciones camuflajeadas. Todo esto porque
estábamos entrando en un territorio de conflicto ocupado por los
Palestinos.
Nos pidieron el pasaporte, nos
miraron y al enterarse que la mayoría éramos latinoamericanos y
reíamos, los soldados nos dejaron pasar con una sonrisa, era la alcabala
de los judíos. Mas adelante en otra improvisadísima alcabala estaban
unos palestinos tomando café, detuvieron el auto y un hombre sin
uniforme, vestido de civil, entro en nuestro bus, nos miro a todos, solo
le pidió el pasaporte a uno de los vascos que iba con nosotros y después
de eso, nos dejaron seguir.
Las calles estaban vacías y
obscuras, no transitaban autos ni gente por ninguna parte. Hermosos y
modernos edificios se veían deshabitados, con las ventanas abiertas, con
habitaciones obscuras por dentro, denunciando que sus apartamentos estaban
abandonados. Pasamos por una zona que parecía que hubiera tenido comercio
y sus puertas metálicas estaban cerradas. Algunas escasas panaderías
malamente iluminadas con una tímida luz, apenas dejaban ver alguno que
otro comestible a la venta, y nadie comprando.
El panorama era desolador,
triste, retratando una tensa calma, una tranquilidad temerosa dentro de
una imperceptible y lenta guerra muy cruel.
Aquella calle multicolor por
donde años atrás me había lanzado a correr con Magdalena de la mano
cantando Villancicos y que un árabe nos grito desde su comercio "ha
llagado la alegría Belén" ahora estaba triste, desolada y obscura,
pero en mi corazón estaba la alegría de enseñarle a todos el lugar
donde Jesús nació. Creo que la alegría mas grande de todas es
enseñarle a alguien que el Mesías esperado esta dentro de su corazón,
dispuesto a darnos salud, prosperidad, felicidad, sabiduría, Buena
Voluntad y afecto. Siempre y cuando lo contactemos y se lo pidamos.
Entre las obscuridades de
innumerables calles por las que atravesábamos, imperceptiblemente
llegamos a la Basílica de la Natividad de Jesús.
Nada de lo externo alteraba la
belleza, el encanto del lugar del nacimiento de Jesús. Así es nuestra
realidad, escondido en nuestro corazón y rodeado externamente de la
fragmentación, el odio, la agresión y rodeado de obscuridad se encuentra
el lugar del nacimiento de nuestro Mesías Interior.
Todo en Belén es blanco, las
colinas, las casas, la tierra y hasta el polvo con que uno se ensucia.
Pero era de noche y ese blanco parecía tinieblas. La Basílica de la
Natividad esta entre altos muros, encerrando un triple convento:
Franciscano, Griego y Armenio.
Esos muros de la Basílica de la
Natividad me recuerdan los muros de negatividades que hemos puesto con
nuestra mente y sentimientos para que la verdadera luz de nuestro interior
no se manifieste.
La entrada a la Basílica de la
Natividad es muy pequeña, se llama el Ojo de la Aguja y hay que doblarse
inclinándose para poder pasar, al igual que para entrar en la Cámara del
Rey de la Gran Pirámide en Egipto. Para poder encontrar nuestro Ser
Interno en la gruta de nuestro corazón, es necesario inclinar la cabeza,
desenvolver la humildad y mirar solamente hacia adentro de uno mismo. Con
ansias de conquistar espiritualmente a los demás, orgullo de ser mas
espiritual que otros, anhelos de poder sobre la gente, dominio y
prepotencia es casi imposible que podamos penetrar verdaderamente en la
gruta de nuestro corazón. Aunque seamos religiosos, tengamos editoriales
espirituales, demos clases de metafísica, dirijamos paginas web que las
lee todo el mundo, si no bajamos la cabeza ante el poder inminente de
nuestro Cristo Interior, no lo vamos a contactar.
La Gruta de la Natividad se
encuentra al final de una bellísima Basílica Bizantina mandada a
construir por Constantino. Bajando una escalera, bajo el ábside central
de la iglesia esta la Gruta donde nació Jesús hace dos mil años, y en
el sitio donde tuvo lugar el nacimiento, hay una estrella de plata de
catorce puntas con una inscripción que dice: "Hic de Virgine Maria
Jesús Christus natus est." que quiere decir: "Aquí nació
Jesús Cristo de María la Virgen".
El ambiente es oscuro y la gruta
también, pero no da mala impresión ni tristeza. Veamos lo que dice la
Señora A.D.K. Luk en su libro "Vida Y Enseñanza de Jesús y
Maria": Era cerca del ocaso cuando
entraron a la cueva. Se dice que José fue a buscar una partera y
encontró a una mujer mayor, hebrea, que era de Jerusalén. Ellos
estuvieron en la cueva después del ocaso. Cuando entraron, vieron que el
lugar estaba lleno de luz. Era tan intensa que no podían ver, era más
brillante que el Sol. Jesús nació cerca de la medianoche. Durante todo
el alumbramiento el lugar estaba lleno de incandescente luz. Luego
decreció y pudieron ver a María con el niño en sus brazos lactando. La
partera estaba muy agradecida por tener el privilegio de ser testigo. Dio
alabanzas y gracias, y fue curada de una larga enfermedad por tocar al
niño"
La Gruta simboliza el corazón de
cada uno de nosotros y está oscuro hasta que el Cristo o el Mesías
interno nace en él, y se ilumina. La Madre María, Virgen e Inmaculada,
es la Pureza de sentimientos que debe tener todo humano para que Cristo
pueda nacer en nuestro corazón, además de ser el principio femenino de
la Divinidad y la Llama Rosa del Amor Divino. San José representa el
principio masculino de Dios, la fuerza de voluntad y el pensamiento que
debemos tener, para seguir el Sendero de Ascensión que permita el
nacimiento del Cristo Interior. Este nacimiento de Jesús en Belén es
simbólico de cuando uno se inicia en los estudios y la practica de la
espiritualidad.
La mula y el buey son la parte
animal en el ser humano, que ya no se pueden reproducir más, y están
dóciles y postrados ante el hecho del nacimiento. Fíjense que ni el buey
ni la mula pueden tener hijos.
Los tres Reyes Magos, son las
diferente razas y credos todo poderosas y reinantes en el mundo que pueden
ser los negros, los blancos y mestizos, como también los árabes judíos
y cristianos, que no pueden seguir divididos y ya han ido inclinando el
cetro de su poder y comando ante el poder de Dios, para realmente poder
vivir en paz unos con otros. Los Reyes también representan los tres
vehículos inferiores del ser humano: el físico, emocional y mental. El
Oro, la Mirra y el Incienso que ofrecieron a los pies del recién nacido
son: la riqueza, el poder y el orgullo material que es el oro transformado
en el olor a santidad que debe tener todo hombre, y esto es la mirra
quemada en el incienso".
"La Estrella, es la Estrella
del Amor, símbolo de la aspiración espiritual que guía al ser humano
por el sendero de la Verdad y que dicha radiación la podemos asociar a la
canción "Oh Little Town of Bethlehem". La Estrella del Amor
todavía tiene su radiación activa en Belén en donde esta su Campo de
Fuerza y actividad, esperando que los seres humanos comprendan que, en
cualquier contienda, guerra o división solo hay perdedores, solo se gana
cuando hay unidad afectiva entre unos y otros.
Los valles y montañas que rodean
a Belén son los altos y bajos de nuestra vida, antes de encontrar la
realidad viviente de Cristo en nuestro corazón. Todos tenemos altos y
bajos, los países también, pero por encima de esto, esta la presencia de
Dios que puede sostenernos en las alturas en medio de los mas grandes
conflictos.
Desde la Basílica de la Natividad se pueden
observar los campos de los pastores, donde dicen que se apareció un
Ángel. Los Ángeles son representación de todas las ideas y pensamientos
positivos, bellos y espirituales de la humanidad que cantan: "Gloria
a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres de Buena
Voluntad". Solo la Buena Voluntad de colaborar, no dividirse,
trabajar juntos puede traernos la paz. Los pastores y ovejas son todas
nuestras posesiones humanas guiadas por nuestras ideas, que ya están
rendidas ante la Poderosa Luz de Dios. Esta es una frase de gran poder, ya
que serán los hombres de Buena Voluntad los que salvarán a la humanidad,
y traerán el Reino de Dios sobre la Tierra. Estos seres humanos están en
todas partes, en cargos gubernamentales, dirección de institutos,
maestros, médicos, ingenieros, artistas, haciendo manifestar el Plan
Divino de Dios para los hombres que es: orden, sabiduría, amor, belleza y
perfección en todas las manifestaciones de la vida".