www.edaddorada.net

A los Estudiantes

RUBEN CEDEÑO

 

SE COMPRENDE

Rubén Cedeño

Caracas, 15 –2- 1990

Amados Corazones:

Se comprende que los discípulos y los grupos espirituales, al igual que los hijos cuando tienen cierta edad, ansían independizarse de sus padres y ejercer su libre veleidad. Esto es hasta cierto punto admirable, pero aunque los vástagos sean libres y mayores, no son ellos los llamados a marcarle pauta a sus progenitores. Son los verdaderos padres los que a través de años de vida y vivencias, saben dar a sus criaturas las sugerencias más sabias, prudentes, preventivas y pertinentes. Esta ley no tiene reversión. Cuando los párvulos desean marcar pautas, serán sólo para aquellos hijos que ellos engendren al conseguir su adultez.

Las sugerencias y alertas dadas, en estas lides, sólo van en beneficio de las masas y pureza de la enseñanza, teniéndolos a todos como beneficiarios directos. En una sucesión de aprendizaje el eslabón más difícil es el primero después del que por primera vez ha instruido, y ésta es la posición respecto a la "Dulce Cantante" con sus cantares y los que hemos aprendido a cantar al unísono con su voz, haciéndonos responsables de la afinación, dar perpetuidad y enriquecimiento de acordes a la melodía pura que nos dejara.

No permitiremos en nuestras aulas sagradas de instrucción que se expresen conceptos antagónicos a lo que es obvio, que ha sido corroborada por nuestro propio vivir como cierta y que hemos asimilado de los textos expuestos por los Maestros Ascendidos a esta altura del siglo, se expresen. Jamás seremos culpables de la corrupción de lo que tanto amamos y cuidamos.

Si no aceptan al más antiguo entre ustedes con sus sugerencias y claves seguras de Victoria que se han comprobado en lustros, no es menester que se participe en lo pautado indeleblemente. No es posible aceptar algo menor a la perfección. En el peor de los casos, se debe recordar la inmolación de Butterfly al decir: "con honor muere quien no puede conservar la vida con honor"

Los grupos y estudiantes deben cuidarse de no caer en el error de Esaú, al cambiar su primogenitura por un plato de lentejas. Cuando los preceptos del Mentor no son comprendidos ni compartidos por el estudiante o el grupo, ya ese Mentor no es de ese grupo, ni ese grupo del Mentor.

Asuman la imagen de Ramakrishna al ser invitado una vez a la instrucción fuera de su casa, y al llegar vio que la gente estaba hablando de temas diversos a su enseñanza. Entonces él dijo a la Madre Divina: "¿para qué me has traído aquí, si aquí la hierba es tan verde y fresca como en casa y no hay problemas?".

Habrá gozo al recibir a la Luz del Palacio de Propósito del Hombre a todos los sedientos de La Enseñanza que los Maestros han considerado tenerse.

No es requerimiento transformar ninguna persona, ni perseguir unificaciones cuando ya se ha cambiado y se vive en unidad.

Sólo es dada la instrucción al que espera por encima de preferencias personales y está dispuesto a sacrificar su punto de vista. Ya nosotros hicimos el cambio cuando fue requerido y estimados los sacrificios. Ya no es el momento de enfrentar rivalidades, es urgente de seguir adelante sin miramientos de los que se dan por escogidos sin serlo.

Se avecina el fin de querellas y realidades que en tiempos pretéritos hicieron de las suyas por falta de voluntades recias dentro de la instrucción. Pero ya no. Es la hora del fin de la discordia, y la armonía impera en todas las peñas iluminadas por resplandores de "te quiero". La orden del momento es no permitir la entrada de abejorros que rondan la luz para privar con su sombra al que la anhela.

Reflexionen y no esperen que el tiempo tardío cumpla su nefasta sentencia y que las oscuras tramas ciernan incertidumbres sobre el blanco lecho que se les tendiera un día, lleno de lujo y amor en detalles.

Ya es ahora de la decisión. Todo está a punto. Multitudes esperan la oportunidad en que caiga uno para ocupar su curul, dispuestas están a rendir voluntades, obviando árbitros que sólo llevan confusiones futuras al pupilo que alberga falaces teorías de emancipaciones. Olvídense de aquello que sólo genera el fracaso en el corazón humano.

Soledades eternas resuenan en la imaginada cumbre de aquel que ejerce su propia voluntad sin atender al llamado fiel y certero, de aquél que funge de anciano sin tener la edad, pero que las necesidades lo obligan y él acepta gustoso el mandato.

No esperen en la orilla de la playa infectada, el barco de luces que ha atracado otras veces en sus puertos. Esperemos que las marejadas se aplaquen y los pescadores de ríos revueltos vuelvan a sus madrigueras de dónde salieron cual lobos hambrientos de la presa.

El resplandor del Ávila atrae catervas, que unidas, se armonizan y se hacen a la Luz sin ya seguir pensando en divisiones ni perfidias. Sólo cavilan en EL SER puro y cálido que abraza sin preguntar quién, que ansía sólo lo que ha de manifestarse en el cielo azul claro y profundo de eternidades relucientes de inmensidad sonora, listo al mandato rendido de las individualidades.

Recordad siempre, que el educador se diferencia del educando porque el primero sabe y recomienda hacer lo que el segundo ignora. Cuando ya esto no es así, ambos desaparecen.


PERDÓNAME

Rubén Cedeño

Carta de alguien que comunica esta enseñanza a un estudiante que ha amado mucho.

Yo no tengo la culpa que el movimiento de la vida me hayan puesto en tu camino para comunicarte algo de lo que he aprendido, y que tú hayas venido a mí para recibirlo. Nunca he ido a buscar a nadie a su casa para darle esta instrucción, la gente viene a mí sola y simplemente la recibo como lo hice contigo. Yo no he sido preparado para instruirte, pero si la vida lo ha querido así, lo asumo de acuerdo al más alto estado de conciencia que pueda alcanzar. Por lo tanto, te pido paciencia y comprensión para que puedas progresar lo más que puedas junto a mí.

Yo no tengo la culpa que Dios me haya forjado en la vida con un alto nivel de exigencia, y que me obligue a actuar con las personas que entrené con un alto nivel de exigencia también. Sé y comprendo que esto a veces, es una tortura casi insoportable, pero perdóname, no tengo la culpa. Buenos resultados obtendrás.

Yo no tengo la culpa de tener un verbo fuerte, recio y severo. Pero tanto desorden, equivocaciones, traiciones, injusticias y falta de seriedad me lo han hecho desarrollar, y esto me ha permitido mantener (dentro de lo posible) un orden dentro del camino que transitamos y tantos países que solicitan la enseñanza.

Yo no tengo la culpa de hacer cumplir observación, respeto, rendición y sujeción a la Verdad, pero me veo obligado a realizarlo porque si tú no te ejercitas en esto ahora, mañana te será muy difícil asimilarlo, y Aquéllos que están por encima de mi cabeza no te van a aceptar; si fallas en este aspecto del aprendizaje, no importa que pienses lo contrario.

Yo no tengo la culpa de tener que estarte recordando cada vez que es necesario, que no sabes nada y que no eres nadie en el Sendero que recorres, pero yo tampoco sé nada y soy nadie. Lo que pasa es que siempre necesitamos de alguien que nos lo recuerde y parece que a mí me ha tocado este desagradable papel en tu vida.

Yo no tengo la culpa de que a mi lado y por mi verbo, te des cuenta de fallas y errores que tienes, pero es así, esto jamás es agradable: siempre es desagradable y cae mal, así que siempre me verás mal cuando lo haga, aunque trate de hacerlo de la mejor manera y con las más dulces palabras. No me digas que hay mejores formas de decirlo, ya que siempre oírlo será desagradable. No pongas la atención en cómo te lo dicen, sino en lo que te dicen. Cuando uno no quiere aceptar su culpa, busca la más hábil forma de culpar a los demás, creyendo que así no van a ver la falla de uno. Puede que esto suceda pero el que se atrasa eres tú. Sólo queda un camino: aceptación y humildad.

Yo no tengo la culpa de que tú creas que yo deseo tener discípulos falderos, sumisos, ciegamente obedientes, ni que me eches en cara que me quiero apropiar de la enseñanza. Yo no tengo discípulos porque no soy un Maestro. Sólo trato de hacer ver la Verdad, y si la disciplina que se les exige, hace ver sumisión ciega de un estudiante hacia mí, no es verdad. Es una apariencia, aunque se vea cierta.

Yo no tengo la culpa de poderte comunicar cosas que no están en los libros que lees, y por envidia me tratas despectivamente y dices que tú no tienes revelaciones ni visiones. Yo tampoco tengo nada de eso, sólo poseo un poquito de más tiempo que otros y, por eso, sé de algunas cositas más que no me han venido del Cielo, sino que la vida misma me lo ha enseñado.

Yo no tengo la culpa de tener más tiempo en esta enseñanza que tú y que muchos otros y que viva diciendo los años que llevo; es que para mí, ésto es demasiado importante, no sé si para tí, y cada año que paso en esta enseñanza es como un galardón más en mi vida, y lo digo a los cuatro vientos y lo festejo como una gran cosa, así como cuando se está verdaderamente enamorado y uno quiere que todo el mundo lo sepa; perdóname que esto te afecte, pero a la edad que tengo y con todo lo que intensamente he vivido, pocas cosas ya me dan alegría, y esta es una de las pocas que tengo, mis años de servicio a Dios

Yo no tengo la culpa de tener que hacer ver los conceptos errados que otros lanzan públicamente. No los aclaro por atacar al que los dice, sino por aclarar al que los lee y se entera, para que no caiga en el error inútilmente. No hacerlo sería pecado de omisión.

Yo no tengo la culpa de que los demás crean que tengo algún papel directivo dentro de la enseñanza. No poseo absolutamente nada, como todos lo pueden ver, no soy presidente de nada, Gurú de nada, no tengo ni un escritorio ni una silla fija en que sentarme, ni siquiera duermo ni habito cada día en el mismo lugar. Cuando me voy del sitio en donde estaba, no dejo nada, sino la conciencias que se pudieron despertar.

Yo no tengo la culpa de tener mal carácter, ser un ogro, orgulloso, grosero, pedante, autocrático y falto de amor. Yo no estoy aquí por ser un santo sino por todo lo contrario. Los Santos ya no necesitan de este Sendero. Y estoy comunicando esta enseñanza con todos los defectos de que me acusan, porque el hecho que me vean cuan imperfecto soy, hace que los demás vean este Sendero cerca de ellos. Si fuera un santo, haría ver este sendero como muy difícil de llegar a él.

Yo no tengo la culpa de andar bajándome de un avión y montándome en otro dando conferencias por todas partes, y que me canse y que a veces no tenga la mejor repuesta que esperas que te dé. Pero acuérdate que por estar haciendo esto es que tú estas en este camino espiritual, porque si nunca hubiera llegado a tu país en el avión que me monté, no hubieras recibido lo que me pedías con tanto anhelo y te di desprendidamente durante tantos años, a pesar de mis cansancios.

Tampoco tengo la culpa que por haber estudiado toda mi vida para ser concertista clásico y haya desarrollado cierto magnetismo personal-que creo no tener pero que algunos afirman que poseo- y que lo use en mis conferencias para atraer a tanta gente a recibir estas enseñanzas. Que bueno que lo uso para esto y no para algo destructivo como lo hace tanta gente.

Tampoco tengo la culpa que con la forma que tengo de dar la enseñanza, la gente crea que me siento portavoz de la Jerarquía Espiritual o que me apoyo en Ellos. Todo lo contrario, no deseo hacerme respaldar por nadie sino que la gente vea por sí misma que esto es verdad y que sea esa la única autoridad.

Yo no tengo la culpa de que, a pesar de todo lo malo, te siga llamando a seguir trabajando juntos y no me quiera separa de tí. Nada es definitivo, todo cambia. Esto que está aquí escrito cambiará. Tú también cambiarás. Perdóname, me hubiera gustado que te hubieras encontrado con otra persona que tuviera menos defectos, pero eso no lo decidí yo. A mí también me hubiera gustado encontrarme con otra gente mejor preparada. Pero ya no lo deseo ni lo pienso, porque cada quien tiene lo que se merece y yo te acepto así como eres. Por favor, acéptame así como yo soy.

Perdóname por ultimo, que escriba cartas como estas, que para algunos pueden parecer irónicas, tal vez lo sean, pero es la manera más inofensiva que hasta el momento conozco de reaccionar ante estas cosas; se que la forma más alta será cuando no perciba nada de lo que me hacen, eso lo estoy trabajando y lo sospecharás, nunca sabrás, que lo he realizado cuando me pierda y no sepas mas de mí, porque me sumí en el silencio eterno.


YO TE PERDONO

Rubén Cedeño

Yo te Perdono,

de ser como eres: ingrato, rebelde, inconsciente, mal agradecido; cuando te conocí, vi que eras así, pero eso nunca me importó y te acepté y te acepto porque te amo y aunque me rechaces, nunca te rechazaré;

de ser creativo, original, moviente y sincero. Eso no tiene nada de malo; todo lo contrario, quiero que seas así, y aunque esto te haga ser hiriente y prepotente, te acepto así porque te amo;

de que me eches culpas en la cara o secretamente de tantas cosas. Lo más seguro es que tengas razón, pero te acepto así porque te amo;

de que quieras andar solo y disponer como te dé la gana de la enseñanza, yo también lo hice y lo sigo haciendo, por eso te acepto así, porque te amo;

de que quieras hacer todo lo que he hecho, me imites, te robes mis escritos y le quites mi nombre y otros digan que te estás copiando. Eso no importa, te acepto así porque te amo;

de que me ignores cuando enseñas, que no digas que fui él que te despertó tu Conciencia a todo esto, y que ni siquiera me saludes, ni hagas mención de que me conociste un día. Esto me ha ayudado a desarrollar la humildad. Gracias, que de no haber sido así, no lo hubiera logrado. Te acepto así porque te amo;

de que te quieras zafar de mí, de que no me llames nunca y de que comentes con los demás que yo no debería ser como soy, y te acepto así porque te amo.

RECONOCIMIENTO

Todas tus actitudes aparentemente desagradables han sido una escuela muy sabia para mí, y se ha revertido en bendiciones tan grandes que cada vez que me acuerdo de tí, lo que hago es darle gracias a Dios por todo lo que has hecho tanto como cuando estabas a mi lado como ahora que te has ido. Todo el bien del que disfruto ahora se lo debo a personas como tú. El que transmite siempre tiene muchos que se benefician de él, pero el que recibe sólo tiene un primer facilitador en la vida, todos los demás son segundos o terceros. Es el que recibe el que debe ir al que transmite, y has de tomarlo como la más grande deferencia, si algún día ves al que facilita caminar hacia tí y algunas veces pedirte perdón y darte las gracias.

arriba

Pagina Principal - Inicio - Libros Gratuitos - Artículos - Noticias - Maestros Ascendidos - Emmet Fox - Conny Mendez - Rubén CedeñoFototeca - Musicoteca - Escuelas y Filosofías- Librería Virtual  

   Revista "Edad Dorada"   - Sitios de Interés - Grupos Metafisica - Novedades Editoriales

Religiones: Hiduismo - Judaismo - Buddhismo - Cristianismo - Islamismo - Otras Religiones