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Fragmento del Libro
“Lo Mas Bello de la Metafísica”
“La Metafísica” no juzga condiciones sociales,
religiosas, económicas, sexuales ni políticas”. Nosotros no decimos:
“Usted no puede ser metafísico porque es rico, pobre, clase media, gay,
travestido, musulmán o judío”. Todo el
mundo viene a la Metafísica y es bien recibido. Tenemos el don de juntar a
los ricos con los pobres, católicos con evangélicos, cultos con incultos y
eso ha sido siempre. No discriminamos las condiciones sociales, sexuales,
económicas ni políticas de nadie. Usted puede ser liberal o
conservador, virgen o ramera, macho o gay, lo que quiera o lo que la vida
ha hecho de usted; en Metafísica no nos metemos en la condición política,
sexual, económica ni sociales de nadie.
La Metafísica, incluye en sus estudios de forma homogénea principios del
Cristianismo, Buddhismo, Cábala Judaica, Hinduísmo, Tibetanismo,
Superación Personal, Técnicas de Curación, Leyes Herméticas, Planos,
Rayos, Ascética, Misticismo, Espiritualidad, Cultura General, Música
Académica, Pintura, Estilos arquitectónicos, Purificación y Perfección”.
Todo está en la Metafísica como ves. En la Metafísica se aprende de todo.
Uno no debe estar buscando a Dios por trascorrales. Fíjense que en
Metafísica somos de las pocas organizaciones que lo único que decimos es:
“Busca tu Presencia Yo Soy” que es ir hacia Dios. Cuando se llega a
esta Enseñanza se ha llegado a Dios y todas las anteriores sectas,
religiones y puntos de vista, quedan incluidas en esta. No pierdas tu
tiempo dedicándoselo a la parte. No busques a Dios por trascorrales en
fragmentos, porque es atrasarte y estancarte cristalizándote como la mujer
de Lot que miro hacia tras y se volvió estatua de sal. El que llega a
la práctica de la Presencia de Dios,
por medio de la actividad YO SOY, si no ha llegado a superar todo en vidas
pasadas, su Cristo, Su Presencia Yo Soy, que es UNO SOLO lo llevará a toda
la verdad y esto es promesa bíblica.
Cuando a Jesús le
llevaron la mujer adultera no respondió una sílaba. Se puso a jugar con un
dedo en la tierrita a sus pies. Los hombres que la habían traído se fueron
yendo uno tras otro y cuando se encontraron solos, le dijo Jesús: ‘Mujer,
¿adónde se han ido tus acusadores?’. Ella contestó: ‘No lo sé Señor’. ‘Yo
tampoco te acuso. Vete en paz’, fue la contestación del Maestro.
Daba clases en el “Instituto Sócrates” en 1986, que se fundó en la
avenida Solano de Caracas, y empezaron a venir unas mujeres muy
acomodadas, demasiado peinadas, maquilladas, con muchas lentejuelas. Y le
pregunté a los muchachos: “¿Y estas mujeres de dónde vienen?”. Ellos me
dijeron: detrás de este edificio está “El Cazador”. “¿Y qué es El
Cazador?”. “Es el prostíbulo más grande de Caracas”. Y digo: “Y ¿qué
tiene que ver?”.“Es que ellas se enteraron que estabas dando clases aquí y
quisieron venir a conocerte y recibir las clases de Metafísica”.
Cuando noté que cada día venían más prostitutas a escuchar Metafísica, le
dediqué una clase a ellas, y les dije: “todo el que se sienta acusado,
condenado, señalado, venga a la
Metafísica, que aquí no lo vamos a acusar, señalar, ni criticar. Aquí los
amamos a todos”.
Todos los estudiantes que vengan de otras escuelas, grupos sociales o
políticos, condenados, excomulgados, criticados, heridos, relegados aquí
son BIENVENIDOS, somos INCLUYENTYES. Tenemos exponentes de todas las
especies humanas y le pido a Dios que seamos siempre como un zoológico, un
circo de variedades. No quiero tener otra cosa. Yo quiero mi zoológico.
Quiero mi patico, el potro, jirafa, rinoceronte, tigres de bengala,
gacelas, aves de corral, quiero de todo; me encantan todos los estudiantes
como son en su forma variopinta. Y aunque nos vean tan firmes y
cumplidores de determinado orden para que las cosas puedan funcionar bien,
siempre les digo: respeten a los estudiantes en su vida privada, si es
casado, divorciado, vive solo o como sea. No es casualidad, sino
causalidad que mientras decimos esto se haya caído la foto de la Diosa de
la Libertad, porque esto es Libertad. Dejemos a la gente en libertad.
Somos hijos de Saint Germain, el Dios de
la Libertad. No nos
metamos en nada a condenar.
Muchas veces nos han criticado porque algún instructor se casó tres veces
o vive con alguno de su mismo sexo. No sé si les sea muy fuerte a la moral
de muchos o muy terrible para lo que ustedes le quieran demostrar a la
sociedad, pero no les estoy ofreciendo otra cosa sino el amor hacia toda
la humanidad sin discriminación y yo no quiero otra forma de ser; porque
esto a mí me ha dado licencia o “cédula real” para poderle hablar a toda
la gente imperfecta del planeta a la cual le hablo, y para decirles:
“Tú también puedes ser metafísico”.
En Metafísica no tenemos racismo ligado a ninguna creencia religiosa de
ningún tipo, nosotros no estamos en contra de ninguna religión ni de
ninguna raza. Las antiguas razas estaban asociadas a las nacionalidades y
religiones. El pueblo judío vivía en Judea y tenía la religión judía; los
árabe son de religión árabe, los hindúes de religión hindú. No como ahora
que los argentinos, no tienen la religión Argentina, y los venezolanos no
tienen una religión venezolana. Eso fue después, por la evolución que la
religión no se asocio con la nacionalidad.
En Metafísica nosotros no tenemos odios ni rechazos hacia nadie, nos
podemos sentar con un judío a hablar de Cábala judía, felices y encantados
de la vida. Y un cuarto de hora después, sentarnos con un árabe a hablar
de Mahoma, tranquilos y gozosos.
Nosotros no castigamos nunca, ni botamos de nuestros grupos a nadie, lo
máximo que hacemos es que cuando tenemos un grupo interno y hay alguna
persona que no quiere trabajar, le decimos que se pase al grupo externo,
pero no lo botamos jamás. Nosotros no castigamos a nadie.
Nosotros
ya no estamos para dejarnos amenazar por ninguna persona o secta
espiritual que nos condene, amenace, controle o quiera dirigir nuestras
vidas.
La gente viene a la vida sin instrucción, y por eso comete errores. El
Buddha decía que la ignorancia es la causa de todo el sufrimiento.
Seria bueno que de
alguna manera todos erradicáramos la crítica de nuestra vida. Digo la
crítica condenatoria, y que lapida. |