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Desde
cualquier lugar de la tierra donde estemos, podemos ascender en
conciencia proyectada al “Templo del Amor de New Bedford”,
donde fue sacerdotisa Lady Nada.
Ubiquémonos
mentalmente sobre la región etérica del estado de Massachussets, cerca de
la costa este de los Estado Unidos de Norte América, al sudeste de Boston.
Introduzcámonos en un escondido y secreto valle rodeado de altos riscos,
que en sus faldas onduladas tienen una profusa vegetación de pinos,
abedules, turbintos y el suelo cubierto de una fina grama con plantas
rebosantes de flores silvestres. Un río serpentea en el fondo y hace
evaporar una débil bruma blanca, que lo envuelve todo dentro de una
atmósfera pacífica, mística y devocional.
En un
rincón del valle, en una curvatura del cauce del río, a cierta altura en
una colina, se puede divisar cómo se yergue el Templo del Amor, construido
en un material parecido a pulidas rodocrositas, al más puro estilo
neoclásico, al que se accede por siete escaleras, y cuyo techo está
sostenido por columnas de capiteles corintios, con hojas de acanto en
tenue color rosado.

Uno
comienza a ascender los primeros peldaños del Templo del Amor al amar,
aunque sea primitivamente, cualquiera de nuestras posesiones y, aunque sea
pasionalmente, a cualquier ser humano. “El Templo del Amor de New Bedford”
está sostenido por las vibraciones de Amor de todos los seres humanos
encarnados en la tierra, y para su sostenimiento no se desperdicia ninguna
energía de amor generada por un ser viviente. Toda vibración de Amor es
tomada en cuenta, incluso el criticado y despreciado amor egoísta,
pasional, e incluso el amor dispensado por dinero. Repetimos, porque no es
fácil comprender y aceptar, que ninguna energía de amor es desperdiciada
en el Templo del Amor, y es tomada en cuenta en la escala evolutiva como
méritos para la ascensión de cada “Corriente de Vida”. Los conceptos
humanos han discriminado, fragmentado y confundido el amor, haciendo que
muchos seres humanos, aún amando, crean que están en el pecado o el error
de amar en determinadas condiciones. Sépase siempre que “el pecado real es
no amar”.
“El
Templo del Amor de Lady Nada”
es el primer Templo al que se accede en el camino evolutivo, para después
poder tener acceso a otros templos de los Siete Rayos en otras partes de
las regiones Etéricas de la Tierra. Si no se ha accedido por primera vez
al Templo del Amor de Lady Nada, no se puede tener libertad de ingreso a
ninguno de los otros Templos de los Maestros Ascendidos, ya que si no se
tiene Amor, no se posee ningún mérito espiritual, aunque se haya estudiado
mucha espiritualidad y se pertenezca a una religión o grupo espiritual.
PELDAÑOS
El ingreso al Templo del Amor de Lady Nada se hace por siete peldaños que
se van ascendiendo a lo largo de la larga carrera de la evolución humana.
En las primeras 700 encarnaciones tal vez apenas se puede acceder al
primer peldaño, y no en todos los casos. Cuando ya se está en las últimas
siete encarnaciones, estos peldaños se suelen subir con natural
desplazamiento.
PRIMER PELDAÑO
El “Primer Peldaño del Templo del Amor de Lady Nada” es muy importante, no
todo el que está en la encarnación consigue el logro tan importante de
ascenderlo. Se sube cuando uno desarrolla amor por todos los objetos
materiales. Esto pareciera contradictorio, que la espiritualidad comienza
con amor a la materialidad. Si, pero es amor sin apego, es no despreciar
ningún objeto material, porque todo es parte de Dios y despreciarlo es
despreciar a Dios.
Solemos
fácilmente ver a Dios en la edificación de un templo, pero muy pocos lo
llegan a ver en un crematorio, una villa miseria, un prostíbulo, y allí
también está Dios, aunque cueste más trabajo verlo en esos lugares que en
un santuario. Debido al desarrollo de este primer peldaño fue que en la
antigüedad surgieron “Templos del Amor” dedicados a la Señora Venus y
Afrodita, tanto en Roma como Grecia, a Freia en Alemania, y que en la
decadencia, después de la última Edad Dorada, debido a una interpretación
errónea, dentro de ellos practicaban el sexo. Pero aún así estos templos
no fueron desconectados de la “Cadena Rosada”, unidos al Templo del Amor.
Reminiscencia de esto son los templos del Amor que todavía podemos ver en
la India en la ciudad de Kajurao.
Asciende a
este “Primer Peldaño al Templo del Amor de Lady Nada” todo aquel que ama
los metales, desde el oro y la plata hasta un insignificante pedazo de
hierro, a las piedras que existen en el planeta sin despreciar a ninguna
de ellas ni sus derivados, igualmente aquel que ama el agua. Una de las
formas de este amor es el que podemos tener sin apego y desprendidamente a
las monedas acuñadas en metal como el dinero, viendo el suministro
económico con amor y acción directa de la Divinidad.
El amor al cuerpo físico propio y de los demás también constituye uno de
los requisitos para acceder a este Primer Peldaño, por eso no podemos
agredir el cuerpo físico golpeándolo, maltratándolo, sino tenerle un
extremo cuidado. Los masajes, caricias y tratamiento de la piel son
demostraciones de amor al cuerpo físico que también nos permiten acceder a
este primer peldaño.
Tirar los
objetos físicos con rabia, sin amor, como una tijera, un plato, una piedra
o un simple papel, son impedimentos en el desarrollo del amor a los
objetos físicos y, por ende, al acceso al “Primer Peldaño del Templo del
Amor”. Cualquier desprecio que se tenga a un tipo determinado de piedra,
metal u objeto material impide acceder al “Primer Peldaño del Templo del
Amor”. En este peldaño se encuentran muchos geólogos, gemólogos,
gemoterapeutas, ecologistas, masoterapeutas y quinesiólogos.
SEGUNDO PELDAÑO
Al “Segundo Peldaño del Templo del Amor de Lady Nada” se accede cuando
desarrollamos amor por el “reino vegetal y los elementales”, plantas,
flores, árboles, montañas y valles de nuestra tierra. También por la
vitalidad de nuestro cuerpo y el de los demás, sabiéndolo alimentar
correctamente sin hacerle daño, no haciéndolo consumir grasas, químicos
dañinos, colorantes, carnes y demás chatarras alimenticias. En este
peldaño se encuentran algunos de los que trabajan con las Flores de Bach,
jardineros, floresteros y dietistas.
TERCER PELDAÑO
Al “Tercer Peldaño del Templo del Amor de Lady Nada” se asciende cuando
desarrollamos el Amor por el reino animal, desde mascotas hasta animales
salvajes, inclusos perros, monos y gatos callejeros. A este peldaño le
cuesta ascender a muchas personas en occidente debido a la consumición de
alimentación carnívora, ya que indirectamente se hacen cómplices de la
matanza de animales. A la mayoría de los Jainistas se les hace muy fácil
ascender a este peldaño. También es requisito indispensable para ascender
a este peldaño, el respeto y el amor por los sentimientos de los demás
seres humanos y no burlarnos de ninguno de ellos. A este peldaño tienen
acceso algunos veterinarios, ornitólogos, poetas y compositores,
románticos y sentimentales.
CUARTO PELDAÑO
Al “Cuarto Peldaño del Templo del Amor de Lady Nada” se asciende solamente
cuando hemos desarrollado el amor a todos los seres humanos sin
discriminar raza, color de piel, clase social, posición económica, grupo
espiritual, religión, nacionalidad y profesión. Cualquier rechazo que se
tenga por una condición humana, uno es detenido antes de ascender a este
escalón y allí permanece encarnaciones hasta desarrollar el amor por
absolutamente todas las condiciones humanas.
QUINTO PELDAÑO
Se asciende al “Quinto Peldaño del Templo del Amor de Lady Nada” al
desenvolver amor por todos los Maestros Ascendidos, Santos, Seres de Luz,
Ángeles, Elohim de todas las religiones, grupos espirituales y creencias,
sin rechazar a ninguno de sus practicantes.
SEXTO PELDAÑO
A este “Sexto Peldaño del Templo del Amor de Lady Nada” se asciende cuando
desarrollamos el amor por el sol, las estrellas, galaxias y Dioses
Cósmicos. Algunos astrónomos, astrólogos, aviadores y astronautas están en
el camino de desenvolver este tipo de amor.
SÉPTIMO PELDAÑO
A este “Séptimo Peldaño del Templo del Amor de Lady Nada” sólo se asciende
por puro y absoluto amor y entrega a Dios, realizado en uno como Única
Presencia, Único Poder y Sustancia. No antes.
ENTRADA AL TEMPLO
El “Templo
del Amor de Lady Nada” tiene un nártex precedido de siete columnas de un
lado y del otro, que sostienen el lado externo del dintel sobre el que
descansa un frontón que antecede el techo de forma cupular, parecido al
Panteón de la antigua Roma, donde hoy en día se encuentran los restos de
Rafael Sansio. Las dos primeras columnas, tanto la del lado izquierdo como
la del lado derecho del pasillo, son de color azul; le siguen las doradas,
y así hasta completar los siete rayos, con una excepción: que las columnas
violetas anteceden a las oro-rubí, que son las últimas.
Al penetrar
al templo, se escucha a los que acuden entonando suavemente y en tono muy
bajo el tradicional himno cristiano “Abide with me”, y con la cabeza en
señal de recogimiento, portan un sirio encendido en la mano. Rodeando la
planta circular del Santuario, en la parte interna, se encuentran siete
salones dedicados cada uno a un Rayo de la Divinidad, por los que hay que
pasar antes de poder llegar al salón central donde arde la Sagrada Llama
del Amor para la Tierra.
SIETE SALONES
Al Primer
Salón se accede solamente al desarrollar Amor por manifestar la Voluntad
de Dios, la Fe y el Poder Divino. Al Segundo Salón se puede entrar al
desenvolver el Amor por la Sabiduría, la Filosofía, la Iluminación y la
Inteligencia y querer ser inteligente, sabio e iluminado. Al Tercer Salón
se ingresa solamente al tener Amor a la cultura, el refinamiento, la
diplomacia y las buenas costumbres. Al Cuarto Salón se puede entrar
solamente al tener manifiesto el Amor por el arte en cualquiera de sus
manifestaciones, por ascender y llevar una vida pura. Al Quinto Salón se
ingresa al tener desenvuelto el Amor por la verdad, la medicina, la
ciencia y el deseo de sanar a los demás. Al sexto salón se llega al
desarrollar amor por perdonar, realizar rituales, la magia y el
ceremonial. Por último se ingresa al séptimo salón, que se accede por
medio del amor a la Paz, Tranquilidad, Devoción y Misticismo.
COMPARECENCIA ANTE LA LLAMA DEL AMOR
Finalizando
la ascensión de los Siete Peldaños y el recorrido circular por las siete
aulas, se llega a la puerta de entrada al Salón Principal del Templo donde
arde la Llama del Amor para los hijos de la tierra con un contundente pero
suave tono color rosa brillante con radiación oro, y en su centro se puede
observar, sosteniéndose en medio de la ardiente llamarada, una cruz latina
que tiene en su crucería un corazón simétrico, del que le salen de sus
lados alas y que hacen ver tanto la cruz como el corazón de forma alada.
Ante la
“Llama del Amor” los devotos suelen entonar el Himno Cristiano “Holy, Holy,
Holy”. Frente a esta Llama del Amor han comparecido los grandes amadores
de la humanidad, que en adoración se han unido al latido de este Sagrado
Fuego. Entre otros muchos, se ha inclinado el Señor Gautama, el Maestro
Jesús, Lady Nada, el Maestro Saint Germain, el Maestro Koot Hoomi, todos
los Maestros de la Jerarquía Espiritual de la tierra y gente del acontecer
histórico reciente, como Ramakrishna, Paramahansa Yogánanda, Kolbe, Martin
Luther King, la Madre Teresa de Kólkata, Juan Pablo II y tantos otros que
sería imposible enumerar.
A cierta
distancia de la Llama Del Amor, en un reservado alto, especial para los
estudiantes, permanecemos en adoración y vemos llegar discretamente,
solitaria, silenciosa, imperceptible, sin ser anunciada, una dama
elegantemente ataviada de largo, con la cabeza inclinada, difícil de
distinguir su identidad, porque lleva puesta la capucha de una capa que le
cubre hasta los pies, y se inclina ante la llama, donde permanece largo
rato en adoración. Después de un tiempo, se levanta y desaparece por uno
de los pasillos, y al volver la mirada ante el altar, vemos que ha dejado
la ofrenda, una hermosa rosa oro-rubí. Era Lady Nada.
FIN |