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CAPITULO 5
LA
CAÍDA DEL HOMBRE
Poco
después de haber comenzado la Cuarta Raza en su Ciclo de Evolución, el
Consejo Cósmico convino en permitir que un número de almas rezagadas de
otras estrellas encarnaran en la Tierra. Estas almas eran aquellas que
persistieron en seguir el camino de la imperfección y del mal, no pudiendo
continuar en sus propias estrellas o planetas a través de su iniciación
cósmica. Por consiguiente, se habían convertido en “huérfanos” planetarios,
es decir almas sin un planeta donde encarnar para seguir sus propios planes
o para intentar colocarse en el Sendero de Evolución Espiritual.
Las
personas de la Tierra, habiendo visto como tres evoluciones alcanzaban la
perfección en el tiempo previsto, confiaron en que su alto grado de
desarrollo espiritual sería un modo de ayudar a la evolución de los
rezagados, si se les permitía que encarnaran en la Tierra. No obstante las
cosas no sucedieron como se pensaba, por el contrario, las impurezas
síquicas que trajeron los rezagados comenzaron a manifestarse en la
sustancia elemental de la Tierra y por medio del libre albedrío de sus
habitantes, comenzó la experimentación de la energía por medio del
pensamiento y del sentimiento. Durante un período de muchos siglos el hombre
cayó de su Estado de Gracia Espiritual a las profundidades de la Impureza y
de la Degradación. Demás está decir que la evolución de la Cuarta Raza Raíz
resultó afectada con el resultado de que muchos miles de ellos están aún
evolucionando en la tierra, encarnación tras encarnación.
EL
PLAN DIVINO DE DIOS PARA TODOS
El
Plan Divino para el hombre es que él se convierta en un Maestro de la
Energía y de la Sustancia en cualquier lugar en el Universo. En este
sentido, debe entenderse que toda energía que él emplea en pensamiento,
sentimiento, palabra hablada y acción, debe ser mantenida en el estado puro
tal como es enviada desde el Corazón de DIOS. El hombre es un DIOS en
embrión, y el plan original era que adquiriera su perfección y se
convirtiera en un Maestro en un Ciclo de catorce mil (14.000) años. Desde
la caída del hombre este período se ha extendido considerablemente y aunque
muchos han adquirido esa Perfección al Ascender, quedan aún muchos miles
por hacerlo y hasta que éstos demuestren su disposición a deponer sus
propias impurezas y colocarse en el Sendero, la evolución de la Tierra está
siendo seriamente demorada. En este sentido, debe reconocerse que nada en el
Cosmos permanece estático. Los Planetas y aún los soles en sí, tienen que
evolucionar en un plan hacia la poderosa meta de la perfección. Hoy la
tierra se mueve rápidamente hacia uno de esos períodos de Iniciación
Cósmica y los que no convengan en purificarse lo suficiente para poder
tomar parte en este gran momento, se encontrarán en la misma situación de
las almas atrasadas hace muchos siglos. Por supuesto, es de suponer que esas
mismas almas son las que hoy rehusan purificarse, pero lo más lamentable es
que están influenciando a muchos otros que podrían alcanzar grandes alturas
si permitiesen afirmar sus propios conceptos por su Libre Albedrío Divino.
LA
ASCENSIÓN Y NIRVANA
Cuando
un hombre llega a un punto en su evolución en donde las cosas Materiales de
la Tierra tienden a perder su encanto para él, comienza a buscar en
dirección a la Iluminación Espiritual, el momento en que se inicia en el
sendero hacia su Ascensión. Cuando alcanza su Ascensión, ha llegado la meta
de su evolución en la Tierra. Entonces se convierte en UNO con su propia
Presencia YO SOY y por consiguiente UNO CON DIOS MISMO. Es Maestro de toda
energía y sustancia y es libre para viajar por todo el Cosmos. Sin embargo,
no termina aquí su evolución. A partir de ese punto comienza un nuevo
período de evolución como Ser Divino, a través del cual podrá convertirse
aún en un Dios solar, dirigiendo las energías de un sistema planetario con
sus habitantes. El estado de conciencia más allá de este punto en el
esquema de la evolución ha sido llamado “Nirvana”, lo cual con frecuencia se
ha defino como un “estado de dicha suprema”. Sin embargo, debe comprenderse
claramente que este estado es una expansión de la individualidad y una vez
obtenido, puede renunciarse a él con el objeto de prestar un mayor servicio
a la vida.
“YO
SOY” TU CALIZ
“YO SOY” y estoy dentro de la corriente
de mi propia corriente de Amor Crístico.
Mantengo mi cáliz inclinado hacia Ti
Gran Presencia que res Fuente perenne de
Amor.
Colmado este cáliz ahora te lo ofrezco
hasta que dulcemente se derrame en Ti.
Estoy anclado en Tu Corriente de Amor,
para adorarte y amarte en la eternidad.
Aquí, ahora, Yo Te ofrezco a Ti Señor,
Tu Santo Grial, Mi Amado Puro Santo Ser
Crístico.
Tu vida en todo reconozco y saludo
y mi Cáliz ahora se derrama al elevarse hasta
Ti.
Amada Presencia de mi Vida,
“YO SOY” Uno contigo,
Mi propio ser Contigo será libre
porque así fue ordenado que sea
A través de toda la Eternidad
Yo Mismo-Tú Mismo-Solamente Tú.
Que tu propia Voluntad se haga en mí.
Amada Presencia de mi Vida,
“YO SOY” UNO Contigo. |