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AUTORIZACIÓN PARA SU
DIVULGACION
El capítulo 29, tercer
párrafo de libro de Oro dice: "YO APRECIARÉ PROFUNDAMENTE TODA LA
ASISTENCIA QUE LOS ESUDIANTES BAJO ESTA RADIACIÓN PUEDAN DAR PARA QUE LOS
LIBROS SEAN EDITADOS Y PUESTOS ANTE LA HUMANIDAD, YA QUE ESTE ES EL MAS
GRANDE SERVICIO QUE SE PUEDE OFRECER EN ESTE MOMENTO"
SAINT GERMAIN.
EL SERVICIO DEL CHOHAN
Mi servicio a la vida de
este planeta como Chohán del Séptimo Rayo, está relacionado con la
transmutación de una Estrella de Oscuridad y Sombra y una de Luz y
Libertad. Yo he visto la visión de este Planeta Libre en el Corazón del
Eterno Padre y he palpado la gloria de cada corriente vital encarnada en su
Estado Crístico Natural, alcanzado a través del mismo poder de la
transmutación.
Luego de haber visto el
patrón, ustedes podrán comprender mi ansiedad por moldear la sustancia y
energía de la apariencia física, en ese Designio Glorioso de Dios y mi
deseo de ayudar a cada ser que así lo desee, a convertirse en la Presencia
Perfecta que es la intención del Padre.
Para poder conseguir esto
Yo "he llamado" a mis amigos de siglos y les he impartido la
cantidad de esta visión que pueden asimilar a través de su conciencia
humana, asistido en todo lo que le fue posible por el sensitivo
Representante Encarnado de mi Rayo.
Sin embargo, ningún
hombre puede trabajar con las manos y los pies atados ni tampoco con los
labios sellados y los ojos cubiertos. Yo mantendré a mis amigos investidos
con la Túnica de la Liberación si ellos me van a ayudar a obtener el
glorioso destino de nuestro planeta y de sus moradores.
Con esta finalidad en
mente, el Maestro Morya (Chohán del Primer Rayo) se ofreció para presentar
una petición a la Gran Ley Cósmica de Dispensación mediante el cual
(Nosotros) los Siete Chohanes (trabajando en unidad) pudiéramos unir en
asociación cerrada un grupo de personas que pertenecen a diversos Rayos y a
través de ellos surgir y establecer en este planeta la Actividad del
Séptimo Rayo. El fue con esta idea y le fue concedida en el verano de 1951.
Animados por nuestro
éxito, el Maestro Morya de nuevo fue a la Gran Ley Cósmica y le pidió
permiso para escribirle a algunos Chelas y amigos cercanos, diseñándoles
el Plan. Fue con grandes reservas que este permiso nos fue dado; más aún,
fue conferido con la previsión de que de la respuesta que obtuviéramos
dependía que se nos dieran otras dispensaciones.
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