Por
T. M. P. MAHADEVAN, M. A., Ph.D.
Profesor de Filosofía, Universidad de Madras
Publicado por
V. S. RAMANAN
Presidente, Junta Directiva
SRI RAMANASRAMAM
TIRUVANNAMALAI 606-603
SOUTH INDIA
Reimpresión de Ramana Maharshi and His Philosophy of Existence
© Sri Ramanasramam, Tiruvannamalai 606-603, Tamil Nadu, India 1989
PREFACIO
El ensayo presente se escribió originalmente para un
libro sobre The Saints; y aparece como Introducción General en una
obra sobre Bhagavan titulada Ramana Maharshi y Su Filosofía de la
Existencia. Como se considera que este ensayo puede ser interesante para
el lector en general, se ha editado por separado también en forma de
folleto.
¡Que Bhagavan acepte esta oferta!
Día de Aradhana T.M.P. MAHADEVAN 5 de Mayo de 1959.
INVOCACIÓN
O - Vinayaka, que escribió en un pergamino (en las
laderas del Monte Meru) las palabras del Gran Sabio (Vyasa) y que preside
la victoriosa Arunachala, elimina de raíz la enfermedad (maya),
que es causa de los repetidos nacimientos, y protege benévolamente la
gran Fe Noble (la filosofía y religión de los Upanishads) que
rebosa con la miel del Ser.
Esta es una oración al Señor Ganesa, el que elimina
todos los obstáculos, compuesta por Bhagavan Sri Ramana. Hace referencia
a la historia de los Puranas en que Ganesa sirvió como escriba a
Vyasa y redactó el Mahabharata, y aquí se invoca Su Gracia para
obtener la protección de la filosofía Vedanta. El verso impreso
en Tamil es un facsímil de un manuscrito del propio Bhagavan.
BHAGAVAN RAMANA
Las Escrituras nos dicen que es tan difícil seguir la
pista al sendero que holla un sabio como trazar una línea que marque la
trayectoria perfilada por un pájaro en el aire mientras vuela. La mayor
parte de los humanos tienen que contentarse con un viaje lento y laborioso
hacia el objetivo, pero algunos pocos nacen como adeptos en volar hacia el
hogar común de todos los seres - el supremo Ser. Una gran parte de la
humanidad se reconforta cuando aparece un sabio de estas características.
Aunque las personas comunes sean incapaces de estar a su altura, se
sienten aliviadas en su presencia, y tienen un goce anticipado de la
felicidad, con cuya comparación los placeres del mundo palidecen en la
nada. El número incontable de personas que fueron a Tiruvannamalai
durante la vida de Maharshi Sri Ramana, tuvieron esta experiencia. Vieron
en él un sabio sin el menor atisbo de mundanalidad, un santo de pureza
incomparable, un testigo de la verdad eterna del Vedanta. Rara vez
un genio espiritual de la magnitud de Sri Ramana visita esta tierra, pero
cuando sucede un acontecimiento de estas características, toda la
humanidad se beneficia y se abre una nueva era de esperanza.
Cerca de treinta millas al sur de Madurai hay una aldea,
de nombre Tirucculi, que tiene un antiguo templo de Siva acerca del cual
han cantando alabanzas dos de los más grandes santos Tamiles,
Sundaramurti y Manikkavacakar. En esta aldea sagrada vivió, en la última
parte del siglo diecinueve, un abogado sin titulación, Sundaram Aiyar,
con su esposa Alagammal. La piedad, devoción y caridad caracterizaban a
esta pareja ideal. Sundaram Aiyar era generoso por encima de sus
posibilidades. Alagammal fue una esposa Hindú ideal. En esta pareja nació
Venkataraman, -que posteriormente llegó a ser conocido en el mundo como
Ramana Maharshi-, el 30 de Diciembre de 1879. Fue en un día propicio para
los Hindúes, el Ardra-darsanam, cuando cada año se saca de los
templos en procesión la imagen del Siva danzarín, Nataraja, para
celebrar la gracia divina del Señor, que Le hizo aparecer delante de
santos como Gautama, Patanjali, Vyaghrapada y Manikkavacaka.
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