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Entre todas las bellas y íntimas oraciones de la Biblia, no hay ninguna
que supere el maravilloso poema que llamamos el Salmo 46. Éste es un
tratamiento inspirado que te permitirá superar cualquier clase de
dificultades, si es que te puedes sintonizar con el nivel de conciencia
que dicho salmo alcanza. Es el supremo tratamiento bíblico contra el
miedo.
Ahora bien, el objetivo de la oración o del tratamiento es justamente la
elevación de conciencia, y orar correctamente es el instrumento que nos
permite hacerlo. No podemos esperar a comenzar nuestra oración con una
realización. Si desde ya obtuviéramos una realización, no estaríamos
necesitando la ayuda de la oración; no necesitamos una escalera para
alcanzar la altura en la cual ya estamos. Se usa la escalera para poder
alcanzar, paso a paso, una altura encima del suelo a la que no podríamos
llegar con el esfuerzo muscular. Una eficaz oración es una escalera sobre
la cual podemos alcanzar gradualmente desde el bajo nivel del miedo, duda
y dificultad, hacia la altura espiritual donde estas cosas se desaparecen
a la Luz de la Verdad.
El miedo es lo contrario del Amor;
porqué el miedo es el enemigo supremo de la humanidad. Todo el mundo
reconoce este hecho hoy día. Toda la sicología académica está volviendo
su atención a la superación del miedo, y la mayoría de las escuelas de
filosofía también enseñan ahora que el miedo es lo que hay que hacer
desaparecer. Y resulta que el miedo simplemente no es más que la ausencia
de Amor. «El miedo atormenta, pero el Amor perfecto acaba el miedo».
La única
razón por la que tenemos miedo es porque no amamos a Dios lo suficiente.
Si realmente amáramos a Dios siquiera la mitad de lo que nos amamos a
nosotros mismos, ¿ no tendríamos nada que temer? Un gran místico dijo:
«Amad a Dios —y haced lo que os plazca», sabiendo que con el amor de Dios
en nuestros corazones nuestras expresiones no podrían ser sino perfectas;
y un vidente moderno nos dijo: « Te puedes
deshacer de la dificultad que sea tan pronto como puedas amar a Dios más
de lo que amas al temor.
El enojo, el despecho, el resentimiento y
el temor, son diferentes expresiones del miedo. La envidia, la malicia y
la “falta de caridad” denotan una creencia falta de bondad. Si atas algo
muy apretadamente alrededor de un miembro humano, se paralizará, y
termina gangrenándose. Ahora bien, la ausencia del Amor tiene exactamente
este efecto sobre el alma. La condenación, el resentimiento y la mala
voluntad constituyen este tipo de limitación sobre el libro flujo de la
Vida.
¿Acaso nos debe sorprender que el mundo
esté lleno de pecado, enfermedad y muerte? ¿Que hombres y mujeres
envejezcan, se cansen, se arruguen, se gasten y, finalmente, pierdan sus
cuerpos? ¿Que la tierra sea desolada por guerras, hambrunas y pestilencia?
Comenzamos así a ver la razón de porqué la enseñanza de Jesucristo, bajo
el nombre que sea que haya sido dada, siempre ha hecho tanto énfasis en la
importancia del Amor. A menos que edifiquemos en nuestras propias almas
una verdadera y práctica Conciencia del Amor, todas nuestras otras
actividades serán inútiles. Si tenemos
la Conciencia impersonal de Amor lo suficientemente
desarrollada hacia todos, lo demás vendrá por añadidura.
Muchos estudiantes han encontrado que cosas muy sorprendentes se les han
realizado después de trabajar tan solo unos pocos días sobre el Amor.
Todas las dificultades personales se desaparecen después de que las
personas trabajan aunque sea un tiempo sobre el Amor. Al ir transcurriendo
los meses, sus caras cambian de una manera sorprendente ya que el cuerpo
es casi siempre lo primero que responde a la liberación del miedo y del
resentimiento. Hay gente que me ha dicho que han sentido que como si les
hubieran quitado veinte años de encima después de hacerse tratamientos
durante algunos días con El Amor. |