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Nos encontrábamos en el hotel las Américas
trabajando un tema bastante polémico como es la sexualidad.
Terminada la actividad, una señora
nos pidió, por favor, un espacio de nuestro tiempo para establecer una
consulta. Por lo general, terminada la conferencia, uno queda exhausto y
no desea hablar mucho, pero me encontraba todavía en sintonía con la
energía dispensada en la actividad, y decidí escucharla.
La señora comenzó narrando lo
siguiente: “Yo estuve en la clase que usted dio hace días sobre el
artículo “Sólo Amor” de su libro “Momentos de Gloria”, y los conocimientos
que obtuve en esa oportunidad, fueron los que me ayudaron a enfrentar un
tremendo problema que se me presentó con mi ex esposo.” A lo que le
respondí: “Estas actividades son maravillosas porque uno consigue
herramientas muy útiles para resolver situaciones. El Cristo de cada uno
es muy sabio y nos lleva al lugar exacto donde encontraremos solución a
las situaciones que nos aquejan.”
Ella expresó que eso era muy cierto y
comenzó su interesantísima narración: “Mi ex esposo me llamó por teléfono,
sumamente alarmado, para que acudiera lo más rápido posible donde él se
encontraba con mi hija de 21 años, brillante estudiante de la Facultad de
Derecho de la Universidad Central de Venezuela. Asustada salí velozmente
de la oficina y llegué totalmente angustiada al lugar.
Cuando ya estábamos reunidos los tres, me
dijo: “Carlota está enamorada”, a lo que yo le respondí, “¿Cuál es el
problema? ¿Por esa pendejada me hiciste dejar la oficina para que llegará
hasta aquí con la lengua afuera, toda aterrada? Pensaba que le había
pasado algo a nuestra hija.”
Él continuó: “Es que ella no está enamorada
de un hombre. Está enamorada de una mujer.” Entonces le contesté: “Tan
sólo dime cuál es el problema que a ella le gusten las mujeres y no los
hombres. Es cuestión de preferencias, y ella prefiere a las mujeres.”
Aquel hombre se enfureció y me dijo: “Tú lo
tomas de esa forma porque eres una loca, una puta. Esa muchacha salió así
por ti. Es un problema muy fuerte que sea lesbiana. ¿Te imaginas cuando la
familia se entere?”
“Ten en cuenta,” –le dije- “que los tiempos
han cambiado, que ya no es como antes, que la humanidad lo veía como algo
pecaminoso. Es sólo su forma de vida sexual. Recuerda que es una
estudiante brillante y una hija estupenda que nos ama.”
El hombre, furioso, dijo que él en su casa
no quería una lesbiana; que se fuera al carajo. “Aquí conmigo no la
quiero”- dijo – “que se vaya contigo, porque me va a perjudicar a mis
otros hijos.”
La señora todavía con rabia por lo vivido,
comentó: “Por momentos me provocó insultar, golpear a aquel energúmeno
hombre tan irracional, pero respiré profundo, agarré a mi hija por la
mano, y nos fuimos del lugar. Pasaron unos días, y mi ex llamó nuevamente,
para comunicarme que estaba más tranquilo, que lo disculpará y que le
dijera a Carlota que volviera para la casa. Le di las gracias por su
reflexión e inmediatamente salimos para su casa juntas. Llegamos
felizmente y mi hija se quedó nuevamente con su padre. A los tres días me
llamaron otra vez, pero ya no era él, sino un vecino para avisarme que mi
hija estaba hospitalizada con fuertes traumatismos y con una fisura a
nivel craneal por la paliza que le había propiciado su padre. Llena de
angustia salí para la clínica y efectivamente, allí tirada en una cama,
estaba mi hija casi sin vida, maltratada por su padre por ser lesbiana.
Fue muy fuerte para mí aquella situación. Gracias a la
Metafísica hice un decreto:
“MAGNA PRESENCIA DE DIOS YO SOY, HAZ QUE
EL DOCTOR JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ SE PRESENTE AQUÍ, AHORA MISMO, Y SANE A
MI HIJA, EN ARMONÍA PERFECTA. GRACIAS, PADRE. AMÉN. AMÉN. AMÉN.”
En verdad estas cosas surten efecto.
Al rato, mi hija fue despertando y comenzó a contarnos lo sucedido. El
padre le había dicho: “Prefiero que estés muerta antes que seas lesbiana.
Por eso te hice venir aquí nuevamente, para matarte y que no me hagas
avergonzar ante la gente.” Mi hija contaba todo aquello y no podía
concebir que un padre pudiera tener tanto odio para con su propio hijo,
tan sólo por lo que dirán los demás. Pasaron unos días y Carlota se
recuperó y nos fuimos juntas a nuestra casa. Al llegar, mi hija preparó
todas sus cosas, y fuimos rumbo a la Fiscalía General de la República,
donde expusimos el caso, y luego, en plena audiencia preliminar le
preguntaron a mi hija: “¿Por qué le pegó su padre?”, y ella respondió:
“Por ser lesbiana.”
El juez meditó y respondió: “Usted señor,
sabía que por eso no se puede maltratar a ningún ser humano, que usted fue
contra los derechos humanos. Dígame que hizo la víctima para que usted la
maltratara.” El padre no hallaba qué responder y dijo: “Me cegué por la
rabia. Yo no quería que ella fuera lesbiana. Pensé que dándole una paliza
se le iba a quitar esa maña, pero gritaba que no, que ella era así de
nacimiento y no iba a cambiar; por eso preferí acabar con ella.” A lo que
el juez le dijo: “Eso es intento de homicidio. Usted está metido en
tremendo problema.”
Mi hija, al ver el sufrimiento de su padre
metido en aquel lugar de reclusión momentánea, fue y retiró los cargos en
contra de su padre.
Al salir de la celda, fui a hablar con él y
le dije: “Todavía no puedo creer que después que criamos a esa niña con
tanto amor, tengas el coraje para odiarla y maltratarla como lo has
hecho.” Y él contestó: “No pienso darle ni un bolívar nunca más. Yo, una
lesbiana, no quiero en mi casa. A lo que le dije: “¿Es que crees que ella
es peor que tú, porque se acuesta con una mujer a darse amor? ¿Piensas que
eres mejor que ella porque te acuestas con una mujer? Lo que tú haces sí
es repugnante; como ese odio que tienes, esa forma tan vil de maltratar y
etiquetar a los demás, ¿consideras que eso te hace mejor? Por el
contrario, tú sí eres un mierda, pero eres tan ignorante, que piensas que
maltratando verbalmente, golpeando, insultando, como lo haces, eres digno
de todo y vas para el cielo. Ubícate en el tiempo, esa vaina es mentira;
mientras tú odias y maltratas, ella ama, acaricia. ¡Tú, no!, sólo sabes
condenar, y lo más seguro es que seas un homosexual frustrado y por eso
actúas así.
Te aseguro que si fueras marica declarada,
tú madre te apoyaría y nunca te hubiera maltratado, porque uno, a sus
hijos los defiende como hace la leona en la selva, que mata para que sus
cachorros coman. Tú, por el contrario, matas para sentirte hombre, grande,
intachable. Date cuenta que eres digno de misericordia, y que con esa
actitud desastas las energías más desastrosas que puedan haber, porque has
ido en contra de Dios. Para tu conocimiento, Dios está en cada uno de
nosotros, por eso, cuando maltratas, ofendes, se lo haces a Dios. Y ella,
también es una expresión de Dios, y aunque no la veas más, ella siempre
será tu hija.”
Cuando la señora terminó su narración, le dije: “¡Qué bueno
fue que pudieras venir a tus clases. Los Maestros te estaban preparando
para que enfrentaras esa situación tan dolorosa con la fortaleza y la
sabiduría con que lo has hecho. El ser lesbiana, marica, transexual,
chica de apariencia, afeminado, prostituta, no te hace mejor ni peor a los
ojos de Dios. Y el Cristo siempre está en tu conciencia para
inspirarte en las cosas que necesitas evolucionar. Toma lo vivido como
crecimiento para ti y esa joven. Es importante que dejen ya la pendejada
de que las personas con este tipo de conducta van para el infierno, por
ser pecaminoso. Esa vaina es mentira. Dicen que la Magdalena era tremenda
puta y sin embargo, por eso, Dios no la condenó, porque Él, lo que ve en
nosotros, son nuestras buenas acciones y el amor con que nos conducimos en
la encarnación.
Tampoco castiga al que hace lo contrario, ya que Dios es
misericordia, por eso, no sigan jodiendo en
nombre de Dios, ni en nombre de los Maestros, diciendo que es pecaminoso
tener determinada preferencia sexual, o que por ser prostitutas,
lesbianas, homosexuales no van al tan anhelado cielo.
No se escuden detrás de Ellos, para
disimular sus soterradas identidades. Salgan a la luz pública y vivan como
realmente les ha tocado en la encarnación para su evolución, porque por
tener contacto boca genital masculina con su mismo sexo, o por el
contrario, boca genital femenina o las preferencias sexuales de los
heterosexuales, no van a dejar de ser hijos predilectos de Dios. Porque
Dios, nuestro Padre, no esta observándonos para condenarnos, sino para
proporcionarnos estímulos para que consigamos desarrollar la conciencia en
la Luz Imperecedera, que por supuesto, está muy por encima de estas cosas.
Todas esas apetencias mencionadas son
exclusivamente de la personalidad y el mundo de deseos aunado a las
sensaciones; por lo tanto, eso no llega al Cristo Interior, ni influye en
el desarrollo de la evolución de la persona; mientras que la condenación,
calificación y burla hacia las personas que manifiestan sus preferencias
sexuales sin causar daño alguno a la humanidad, atrasa y aniquila el
desarrollo físico espiritual en la persona que lo practica; y .el mundo
se le vuelve un enmarañamiento total, ya que la energía de la maldad
traducida en condenación, se devuelve y perturba trastornando a la
persona que la generó.
Eleven sus vibraciones, no caigan en esa
ola que levantan muchos para esconder sus aberraciones mentales hacia los
demás, y lo que es peor aún, es que se creen verdaderos seres espirituales
y son incapaces de reconocer que están llenos de violencia interior y
odio, que lo hacen visible y tangible muchas veces, escudándose en los
nombres de los Seres de Luz. Realmente, Dios y los Maestros están muy por
encima de la maledicencia humana.
Comprendan que la “Nueva Era”, no es otra
cosa que ¡LIBERTAD!, y ese estado de libertad son las no ataduras
mentales, emocionales, astrales ni físicas. Entiendan, que no sólo el que
no está privado de libertad es libre. Esa vaina es mentira, ya que hay
personas que gozan de libertad física y están presos por su verbo, muchas
veces irresponsable, vituperando, sentenciando a los demás; o como en
algunos casos peores, atados emocionalmente a un sentimiento que los
destruye, ocasionándoles sólo sufrimientos.
En la Nueva Era, la mismísima Madre
Mercedes, como regente del Rayo Violeta, nos provee de esa libertad que
debe ser manifestada en todo, como por ejemplo:
ver algo que no nos parezca
bien por la moral que hemos recibido en el hogar, pero que no nos cause
deseos de condenar, porque no lo hagamos y nos parezca inadecuado.
Es preferible que nos situemos por un
momento en lo que observamos, y nos involucremos por unos instantes con
eso que vimos. Tal vez, podamos comprender que criticamos porque nos gusta
el asunto, pero que no somos capaces de hacerlo porque no somos libres en
acción. Entonces, nos resulta más fácil guardar nuestro miedo que
descubrirnos, y por ende, preferimos condenar a los que lo practican de
manera de quedar encubiertos.
Al sancionar al otro, estamos reflejando
nuestra frustración emocional de ver que otros hacen lo que a nosotros nos
gustaría hacer, pero no nos atrevemos.
Salgamos del oscurantismo, las falsas
creencias, los dogmas, en fin, liberémonos de todas esas creencias que
seguimos alimentando, tan solo por estar intimidados por el que dirán
En una oportunidad Rubén me dijo:
“Miguel, todas esas personas que hablan de los demás referente a la
sexualidad, condenando, destruyendo grupos por eso, es porque el no estar
claros sexualmente, les distorsiona la energía divina y les convierte la
vida en un caos. Recuerda que la energía Divina de la Madre, mora
específicamente en el final de la columna vertebral ( Muladhára Chacra) y
que en esa travesía, que es la ascensión de esa energía, no puede haber
obstáculos al cruzarse Ida y Pingala. Si los hay, dicha energía se
colapsa, produciendo malestares físicos en la persona o generando
problemas emocionales. Al no estar conformes con ellos sexualmente,
comienzan a calificar a los demás, para escudarse y desviar la atención
de los demás hacia ellos, de manera de no ser descubiertos en su real
identidad.
Muchos de estos seres se casan para
pretender aparentar ser machos, pero es mentira, porque al que no se le
descubre por sus ademanes, se le descubre por su condenación de las
preferencias sexuales de los demás. En una oportunidad, estaba con un
psicólogo, y además un señor que pensaba que no era identificado como
homosexual, pero el no estar descubierto, sólo estaba en su mente, porque
aunque estaba casado, todos sabían que era marica. Él, en forma altiva,
pidió una entrevista con el psicólogo y éste, inmediatamente, se dio
cuenta de la situación y le dijo: “Has esperado mucho para salir del
closet y estás muy enrollado contigo mismo.
Tendrás primero que hacer un trabajo
interior para que puedas salir del closet, porque siendo homosexual, eres
homo fóbico. Por lo tanto, primero redime el odio que sientes por los
demás maricones y comienza a aceptarte tal cual eres, porque ese
resentimiento que llevas por dentro, aflora, y hace que se refuerce en ti
lo que tanto detestas de ti mismo, como es tu preferencial sexual, la que
tratas de hacer circunstancialmente activa a escondidas para no ser
descubierto.”
Este hombre quedó lleno de más odio aún,
porque él pensaba que pasaba desapercibido, mientras que la verdad era que
todo el mundo sabía de su mariconería. Este gran médico, seguirá siendo
marica por siempre, mientras no conciencie el verdadero amor que hay
dentro de él, y deberá emitir este sentimiento hacia los demás, y no
volver a calificar a su género, porque de lo contrario seguirá atado a la
rueda de reencarnaciones hasta que logre ser llevado a otras aulas de
aprendizaje en los salones del karma, para lograr obtener una optima
calificación por su no condenación de lo que él mismo es.”
Para concluir tan profunda
conversación, nos tomamos de las manos y realizamos con todo nuestro amor
el tratamiento siguiente:
“AMADA Y LIBERADORA PRESENCIA DE DIOS
YO SOY, RECONFORTANTE PRESENCIA DE DIOS, ERRADICA DE LAS MENTES DE LOS
SERES HUMANOS, SENTIMIENTOS DESTRUCTIVOS CONTRA EL GÉNERO HUMANO. QUE LAS
PERSONAS SE ACEPTEN TAL CUAL SON, SIN DISTINCIÓN DE NINGÚN TIPO Y MUCHO
MENOS DE PREFERENCIA SEXUAL. QUE TODOS ESOS ATRASOS MENTALES SEAN
TRITURADOS, PARA QUE NO TENGAN PODER EN LA MENTE HUMANA NUNCA MÁS.
GRACIAS, PADRE, PORQUE ASÍ ES. AMÉN. AMÉN. AMÉN……” |