Momento
universal a un ser llamado Rubén.
Al
tener conocimiento de las últimas ocurrencias que de cerca tocan a mi
querido Rubén, quiero decir:
Desde
el momento de su nacimiento, a
esta temprana edad, surgieron para él mensajes que emanaron de voces cariñosas
dedicadas a las expansión de la Divinidad de Dios.
Será
sacerdote, fue lo que se oyó de una de ellas, al hacer su entrada a lo
que fue mi refugio desde mi niñez hasta la adolescencia.
Era domingo en la mañana
todos los jóvenes cristianos estaban reunidos en compañía de su asesor,
el Padre Domingo Maguregui. en la casa,
cuna del catecismo católico,
antes de dirigirse a la iglesia que estaba solo a unos pasos.
Todo esto sucedía en el Prado de María. Llegaba desde el hospital
con mi querido Rubén en brazos, y eso fue lo que se escuchó, todos a una
voz lo dijeron. En los
cuentos de hadas que conocemos cuando nacía el niño heredero del trono,
llegaban las hadas buenas a dejarle su regalo, que era un deseo.
Creo que así comenzó todo, desde
ese instante se empezó a manifestar en Rubén la realización de aquel
deseo.
En
su niñez y en su adolescencia nada fue distinto a lo que ahora es,
testigo de eso fueron sus compañeros de clases, sus maestros desde sus
primeros días en la escuela, que, en repetidas ocasiones y admirados por
las demostraciones de fe de Rubén, me hacían tener conversaciones con
ellos, sus maestros, por lo sobrenatural
(no usual en los otros niños) del asunto, a lo que su abuelo se
había unido al hacerle decretos de santidad al notar su comportamiento, y
a los que yo como madre tuve siempre presente, asimismo su padre y
hermanos.
Ya
Rubén sin conocimientos instruccionales musicales, escribía canciones a
Dios, y había fundado a su corta edad una sociedad llamada “Obras de la
Caridad de María”, para la que se hizo hacer un sello que colocaba a
bolsas de papel que llenaba de comida y otros enceres,
que los fines de semana repartía por barriadas aledañas al
colegio Ramón
Pompilio Oropeza, donde estudiaba para ese entonces, colegio que
todavía existe en la Urbanización Valle Abajo de Caracas.
Por
lo corto de su edad en años físicos, se hacía acompañar por adultos,
en muchos casos por los maestros de la escuela.
Esto siguió su curso, años tras años. Rubén empezó a hacer
milagros en la escuela, en un pupitre (asiento con escritorio) de la
escuela se le apareció la virgen, y comenzaron a rezar el rosario todas
las mañanas antes de empezar las clases. En la casa de su abuelo dejaba
pinturas de la virgen como el la veía, hizo altares, realizaba
procesiones de vírgenes.
Rubén
seguía creciendo, al
igual que sus conocimientos. Pasó a la Escuela Experimental Gran
Colombia, para formarse como maestro,
de allí surgió la gran base de su vida, hasta llegar a ser músico
académico y conocer grandes maestros que lo condujeron a academias
superiores de música, estudios que se continuaron en
Europa, a la vez que en
él sigue creciendo aquella fuerza interior hacia la Creación de Dios,
para la cual igualmente se prepara, lee, estudia, investiga, se
hace un erudito, escribe sus vivencias y conocimientos en volantes,
folletos, libros.
Rubén
comienza a cantar a poner en ejecútese todo su conocimiento musical en
escuelas acreditadas en Caracas, Maracay, por toda Venezuela como Director
Musical del Instituto Nacional del Menor, INAN.
Sus composiciones son material de estudio a nivel nacional.
Todo
se ha ido cumpliendo.
Al
mismo tiempo su inquietud por la grandeza de Dios, y en esa búsqueda por
la divinidad, y como aquél que busca encuentra, conoce a Conny Mendez,
que entre sus manos tenía en ese momento lo que él buscaba. Se llenó de
gozo y todos participamos, toda la familia como en un principio lo
apoyamos.
Sin
descansar su brazo escribe, sigue escribiendo como lo hizo siempre.
Pasa a tener apoyo de gentes que en esa búsqueda aparecen, Carola
de Goya, con su pensar independiente a toda causa, su amadísima profesora
Ana Mercedes Asuaje de Rugeles, y seres que se van uniendo a lo largo del
tiempo.
Desaparece
Conny, y su familia ya se había hecho cargo de reproducir sus obras,
Rubén aparece en un momento de este tránsito y ayuda a recopilar
y limpiar estas obras para unas mejores ediciones, a la vez
que se une también al dar para su reproducción algunos de sus
libros que ya editaba en forma artesanal, pero con mucho empuje, con
mucha aceptación en un renacer mundial, a lo que ya Rubén había
traído como legado.
Sus
conocimientos no los aprendió, los trajo consigo, solo los compartió con
los que también sintieron y descubrieron en si mismo estas
manifestaciones.
Así
como el hombre brotó en todas las partes de la tierra, como brotan las
plantas, esto ha sido un despertar mundial y porque no, universal, ha
brotado señores, ha brotado
y por esta razón nadie es dueño de esta circunstancia, es como un
fenómeno, todos estamos sintiendo la misma inquietud, por eso podemos dar
la vuelta al mundo, en cualquier idioma y somos entendidos, la torre de
Babel quedó en su momento.
Ninguno
es dueño de lo que ahora se vive, podemos ser dueños de libros, de
casas, de fundaciones, de todo lo tangible, pero no de la expansión
Divina de Dios.
Por
eso apoyo a mi hijo Rubén, y me siento agradecida ante todo, de Dios, y
luego de toda esa legión de seres que lo acompañan y que su vez
mantienen su propio liderazgo
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