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MIGAJITAS
(Porciones pequeñas de
cualquier cosa)
Capítulo II
Rohnert Park, 2002
Casi siempre cuando
comentamos nuestros logros o milagros, es común referirnos a personas, un hombre,
una mujer o en algunos casos niños, que nos han ayudado en
determinados momentos - a los que llamamos Maestros o Ángeles - pero hoy les
referiré algo diferente.
En la época que
asistíamos a clases de Metafísica con Conny Méndez, los que componíamos
la familia Cedeño, teníamos nuestro pequeño transporte personal, o sea
cada uno tenía su pequeño automóvil, entre ellos uno de marca Renault
color azul, que le pertenecía a Rubén, padre, pero que en esos últimos
días lo había reemplazado por una nueva camioneta, marca Ford, más grande
y apropiada, para los usos que deseaba y necesitaba darle. Dejando al
pequeño Renault casi sin uso, por esa razón se nos ocurrió pensar, que
seguramente él estaría celoso al verse que ya no era tomado en cuenta, lo
queríamos tanto que lo habíamos humanizado.
Todos los jueves teníamos
clases de Metafísica con Conny Méndez a la que asistían eminentes
personajes que conformaban esta reunión. A su término era algo
acostumbrado que casi todas estas importantes damas maestras, se trasladaran
a sus respectivas casas en una camioneta propiedad de Rubén, padre, donde
también viajaba Rubén, hijo, y yo, aunque ellas tenían sus propios
automóviles, su preferencia era regresar en un especial viaje en aquella
camioneta (van) que tomó el nombre de "Camioneta de La Luz"
Aunque Conny era de
opinión, es armonioso asistir a las personas que necesitan transporte si
están en tu ruta, pero inarmonioso si tenías que desviarte en muchas
ocasiones a vías contrarias. Pero esa opinión no la compartíamos,
mientras más lejos fuera que tuvieramos que ir, mejor. Aquella travesía se
convertía en un templo de sabiduría, los conocimientos flotaban en aquel
ambiente celestial, ibamos llenos de Luz, sin darnos cuenta cuanto tiempo
tardaba aquel viaje, creo que deseabamos no tuviera término.
Se dio el caso que un
jueves, después de haber acompañado a nuestra última maestra, hacia lo
que llamamos vía contraria a nuestra dirección, tomamos la autopista del
este, en Caracas, dispuestos ya a concluír con nuestra maravillosa misión,
en compañía de la señora Dolores Carreño, maestra de nuestra querida
Katiuska, antes de llegar a su casa y en plena autopista nuestra camioneta
de la Luz empezó a presentar problemas mecánicos, tuvimos que detenernos,
Rubén, padre opinó, creo que tiene falta de agua, a lo que Rubén, hijo y
yo dijimos, bueno vamos a buscarla. Nos dispusimos a caminar a lo largo de
la autopista con un envase en nuestras manos, cuando en eso se detuvo un
automóvil con una pareja que nos dijo, vemos que tienen problemas, les
gustaría que los asistieramos, qué necesitan?, les respondimos, agua,
bueno suban y los llevaremos al sitio más cercano para obtenerla. Así fue,
y rápidamente ya estabamos devuelta con nuestro preciado líquido.
Cuando comenzamos a
caminar por la autopista del mismo lado que dejamos estacionada la camioneta
vimos a lo lejos, nuestro pequeño automóvil Renault azul que habíamos
dejado en casa, delante de la camioneta en actitud de auxilio, y pensamos
que bueno, nos estan dando ayuda, tanto Rubén, hijo como yo lo vimos era
nuestro pequeño auto, pero no puede ser, debe ser alguno parecido, pero en
fin lo importante es que alguien había venido a socorrernos, continuamos
nuestros pasos acelerados, pero a medida que nos ibamos acercando se
desvanecía, aquel automóvil que nos prestaba ayuda, finalmente al llegar
con el agua, se la dimos a Rubén, padre, que nos dijo, ya no es necesario,
no hay problemas, sólo los esperábamos para continuar el viaje. Entonces
preguntamos, les ayudó algún conductor con su automóvil, no, ninguno lo
ha hecho, aquí no se ha detenido nadie.
Lo que vimos Rubén y yo,
lo que ambos apreciamos, no sucedió, nadie había ayudado, ningún auto
estuvo allí, pero lo vimos, nuestro pequeño auto había ido en nuestra
ayuda. Al llegar a casa, y ya junto a él lo besamos, y se lo agradecimos
altamente, creo que entendió nuestro gesto.
Quedamos impresionados,
todavía puedo ver aquel pequeño auto azul, brindándonos su protección.
Con esta situación
terminamos nuestro día jueves, que semana a semana se convertía en
vívidos milagros, a lo que Conny siempre nos decía, acostúmbrese, no se
asombren, esto es algo natural cuando estamos en este maravilloso camino.
La ayuda Divina esta siempre allí
manifestándose cuando es absolutamente necesario, no se hace esperar!
Capítulo I
Rohnert Park, 2002
Así es, día a día recibimos
pequeños milagros, sin ser necesario clamar por ellos. Pensamos que si
deseamos una cosa con gran intensidad por largo tiempo, aquello se dará,
y cuando pensamos que es mucho para nosotros solos, clamamos a Dios por su
ayuda. En Metafísica hemos aprendido la práctica de solicitar a la
Mágica Presencia de Dios y a nuestros Ángeles de las Llamas, la
invocación para que nos ayuden en cada caso, pero siempre agregamos
"ahora y eternamente sostenido" eso nos da una ayuda eterna en
todo momento, que al necesitar un ángel o la misma Presencia de Dios se
hace presente, eso, si realmente es para nuestro bien
Les voy a contar.
Hace algún tiempo cuando viajaba y viajaba por el mundo, me tocó visitar
Thailandia, país exótico, casi mágico, después de disfrutarlo durante
varios días, llegó el momento de continuar el tour que había comenzado
en España, para así gozar de hacer esta travesía en mi querido idioma
castellano, ya que como he dicho en otros comentarios, es el único idioma
que puedo hablar y entender, perfectamente, creo. Acompañada de Rubén,
padre, nos apresuramos a comunicarnos con nuestro guía, y muy seguros le
dijimos que nos quedaríamos unos días más en este maravilloso país,
solos por nuestra cuenta, a lo que nuestro guía, Chema nos aconsejó, que
le parecía mejor que regresaramos con ellos a España, estabamos en un
país dificil, y no hablamos ningún idioma que nos pudieran comprender,
pero insistimos y nos quedamos.
Vivimos unos intensos días que
aprovechamos al máximo. Llegó el día de dejar nuestro paraíso.
Teníamos que comunicarnos con la agencia que se encargaría de llevarnos
al aeropuerto, casi nos quedamos, fue así como misión imposible, al fin
nos enviaron un persona encargada de llevarnos al aeropuerto (en
español), este señor con pocos deseos de darnos el servicio nos dejó a
la entrada del edificio aéreo, y había que comunicarse para poder
entrar, estaba restringido su acceso para el resto del público que no
fuera a viajar. Al fin adentro empezaron nuestras entidades angélicas a
trabajar.
Los boletos para viajar eran de
la desaparecida línea aérea Pan Am, buscamos y buscamos el mostrador de
despacho de esta companía sin hallarla, hasta que en un pequeñito
rincón lo encontramos, lo compartía con otra línea en los momentos de
salidas de vuelos. Al estar allí, siguió la odisea, teníamos que
conformar los pasajes, que al verlos la representante de la línea,
hablaba y hablaba, notando en sus palabras que había un problema, pero no
comprendíamos nada, en vano hacía gestos para que entendiéramos, no
encontrábamos que hacer…veíamos a los lados…callamos por momentos…pero
nuestra angustia crecía, que pasará, nos preguntábamos? cuando se hace
el milagro, en una esquina del espacio que fungía de oficina, se hizo
presente una persona que no habíamos notado, sentado en una silla cuyas
patas delanteras se mantenían en el aire, mientras las traseras se
apoyaban en el suelo, y su espaldar en la pared, no se, si se lo pueden
imaginar, su vestimenta era totalmente de verano, camisa y pantalón muy
corto, color kaki, un poco viejo, más o menos de unos setenta y más
años, bajito, un poco regordete, con las orejas un poco grandes, nos dice
en un español con acento francés, que desean ustedes?, yo les puedo
ayudar, no puede ser pensamos, nos están hablando, y podemos comprender
cuanto nos dicen, Gracias Padre! esta figura nos explicó que el vuelo que
ibamos a tomar, directo a New York había salido temprano, y que sólo
saldría uno más en horas de la madrugada, a la una, este sería el
último en dos días, pero que no llevaba vuelo directo, sino que era
"lechero" o sea que haría escala en varios países árabes y
por último Inglaterra hasta llegar a América, un total de 17 horas, por
supuesto, que esto era demasiado inglés para entender, y además hablado
por una persona nativa de Thailandia. Todo nos fue explicado por este ser,
que después de recibir su completa y perfecta ayuda, le pregunté,
señor, usted de donde es que pudo ayudarnos en nuestro idioma?, teníamos
tantos días sin oír español, que nos pareció canto de aves, el señor
respondió: "soy venezolano", VENEZOLANO? le preguntamos, casi
con un grito en la voz con un tono de pregunta y exclamación a la vez,
-si soy venezolano-, vivo al lado del asran, en el Limón,
pintoresco lugar, del estado Aragua en Venezuela, a lo que yo confundida
le pregunté, pero usted tiene acento francés, y me contestó, yo nací
en Transilvania, de inmediato mi mente pensó en el Maestro Saint Germain,
no lo podía creer. Nuestro benefactor continuaba a nuestro lado, salimos
de la oficina, y mientras estuvimos esperando la salida, que fue de larga
espera, nos acompañó.
Llegó la hora esperada subimos
al avión un 747, y el señor por causalidad le tocó un asiento cerca del
nuestro en la fila contigua de enfrente, acotando entre ratos si todo
estaba bien. En el asiento delantero iba un joven totalmente desinformado
de que pasaría con su vida, pues viajaba desde Laos a realizar estudios
en uno de los países que haríamos escala, este joven el único idioma
que hablaba era el de Laos, y el mismo señor le sirvió de intérprete y
orientó con la tripulación, con los que su vez pudo comunicarse entre
ellos en lenguas africanas, con la mayor naturalidad.
Hablamos durante nuestro viaje
con el personaje que nos dijo que iba a New York para hacer algunas
compras, y que luego continuaría su viaje a Venezuela. Al pasar unas
horas de vuelo el señor se levantó de su asiento, pensamos sería, para
caminar un poco por lo largo del viaje o para ir al toilet, pero no fue
así, el señor no regresó más a su asiento. Por curiosidad me levanté
y me puse a buscarlo a lo largo del avión que era muy grande, me dije
bueno seguramente se fue al segundo piso, y regresé a mi asiento
Llegamos a New York, fuimos unos
de los primeros en salir, siempre muy pendiente, de esta incógnita
figura, y a quien deseaba manifestarle nuevamente mi agradecimiento, no
salió del avión, no lo vimos más, había desaparecido. Fue inútil
nuestra búsqueda, en el sitio destinado para retirar el equipaje, el
señor no lo hizo, definitivamente, era un Maestro o era un Ángel?
Bueno así se manifiesta la ayuda
o los milagros con sólo dar
gracias anticipadas y eternamente
sostenidas.
…y los milagros
continuarán.
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