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Esta
es la historia de una pareja excepcional, con logros dentro del
matrimonio, unos hijos amorosos. Ella era feliz con su marido, sin ningún
tipo de problema, hasta que la muerte los separó. Todo lo que ha tenido
principio tendrá fin, pero, ellos se preocuparon por muchas cosas, menos
por prepararse para enfrentar la muerte. El compañero de toda la vida de
esta señora murió, y como era de esperarse, ella no hallaba qué hacer con
su vida. Pasó dos años consecutivos visitando el cementerio cada semana,
llevándoles flores y poniéndole placas de amor en la tumba, en
reconocimiento a tan fiel y entregado amor.
Un buen
día, su hija mantuvo una fuerte discusión con su marido porque él le montaba
los cuernos, y lo primero que la joven le dijo al marido fue: “Tú eres una
porquería de hombre. Eres un puto infiel que sólo sabes joder a las mujeres,
por eso, hasta hoy estamos juntos. Me quiero divorciar de ti. Tú jamás serás
como mi padre que le fue fiel a mi madre hasta que se murió.” El joven
esposo, al oír esto se enfureció y le dijo a su esposa: ¿”Cómo es la vaina?
¿Fiel tu padre? Eso es mentira. Tu padre se acostaba con su secretaria y
hasta le compró un carro, y también era amante de fulana de tal, y de muchas
más”. La pobre joven se quería como morir. No hallaba qué hacer con todo
aquello y comenzó a investigar la vida de su padre. En efecto, había tenido
más de una amante.
Por
supuesto, se lo dijo a su madre, quien precisamente llegaba del cementerio
de llevarle flores a su insigne esposo.
La
señora, al enterarse del asunto, se fue nuevamente al cementerio con un
martillo en la mano, y desbarató las placas y casi saca al muerto de la
tumba, de la rabia que sentía por, supuestamente, haber sido engañada por
años.
El oír
todo este relato, al principio me produjo mucha risa, pero luego comencé a
analizar el asunto y me dije: “Todo esto es absurdo. Vivieron juntos treinta
años felices. El hombre nunca faltó a la casa; jamás tuvieron carencias;
nunca dejó de hacerle el amor. Ella ni se imaginaba que él tenía otras.
Entonces, ¿dónde está el daño ocasionado?”
Por
supuesto, jamás hubo daño alguno. Sencillamente, ella respondió a una
programación inculcada por la sociedad, en donde te enseñan que si te
casaste, ese hombre o esa mujer te la compraste y son tu propiedad,
permitiéndote decir: “Mi señora”, “Mi esposo.” El título de propiedad
primero. Es una gran necesidad que sepan que es tuyo. ¡Señores, eso es una
mentira! Nadie es de nadie. ¡Y sufrimos tanto, sólo por esas posesiones que
vamos generando por herencia! Son estructuras que traemos desde nuestros
tatarabuelos, y crecemos con esa vaina en la mente, que lo único que hace es
jodernos la vida, de tal forma, que nos hace infelices totalmente.
Esta
señora reaccionó de esa manera, porque a ella la enseñaron así en su casa, y
lo reforzó en el trabajo con las amigas y la sociedad misma.
Si
analizamos bien el asunto, él no le hizo daño alguno. Por el contrario, ella
jamás sospechó que tenía otra. Sin embargo, el medio te dice: “¡Ah, te montó
los cuernos! ¡Échalo de la casa! Merece que le cortes el pene como hizo
Lorena Bobi! ¡Golpéalo, insúltalo!”
En una
oportunidad, terminada la clase de “Hablemos de Sexo por Favor” de Rubén
Cedeño, una joven se me acercó, muy deprimida, ya que el hombre con quien
salía no la había buscado más y ella sufría, porque supuestamente, ese
hombre se había burlado de ella.
Entonces
le pregunté: “Durante ese tiempo que salías con él, ¿cómo te sentías?” Ella
respondió: “Muy bien.”
“Cuando
hacían el amor”- volví a preguntar-“¿lo disfrutabas?”
“Sí, al
máximo”, dijo.
Continué: “Dime entonces, ¿de qué te quejas si la pasaste buenísimo?” Ella
contestó: “Es que yo quería más.” A lo que le dije: “Ya. Eso es otra cosa.
Tú deseabas más de él, pero él tenía capacidad para estar contigo hasta ese
momento. A ti, lo que te corresponde, es vivir cada momento sin
cuestionarte, tan sólo vivir libremente, sin esperar más de lo que te pueden
dar, o tal vez, lo que te pertenece con esa persona. A veces, por estarnos
cuestionando por el tiempo que deseamos estar con alguien, dañamos las
relaciones que han podido ser demasiado hermosas. Lo más importante es el
presente en todo lo que hacemos, lo demás no existe.
Cuando
tú sales de tu casa a realizar una diligencia, no sabes si regresas
nuevamente. Por eso, hay que vivir cada momento como si fuera el último. No
sigas con esa pendejada. Cuando conozcas otro hombre, disfruta al máximo, y
piensa que un buen día se va a acabar la relación, y de esa manera, serás
conciente de la muerte a las cosas que vives a diario.”
Hay una
estudiante de Metafísica que, cuando conoce un chico, aún antes de que el
hombre le haya puesto un dedo encima, ella comienza a interrogarse acerca de
dónde matriculará a sus hijos cuando crezcan, o dónde harán la primera
comunión, sin siquiera saber cómo se llama el chico. ¡Por favor, señores!
No se puede vivir la vida fuera de la realidad. Hay que pisar tierra. Las
personas pasan por nuestras vidas a dejarnos algo, a enseñarnos algo, a
desarrollarnos en algo, y muchas veces, a quitarnos algo que ya no nos
corresponde por ley del karma.
Debemos
estar claros en la programación que nos han inculcado, ya esa programación
no nos deja ser libres realmente. ¡Cuántas veces sucede que deseamos ser de
determinada manera, y no nos atrevemos porque nos inculcaron que las cosas
son malas o son inmorales. El trabajo de nosotros, es empezar a reconocer
cada una de esas falsas ideas que hemos permitido que se alojen en nuestras
mentes, haciéndonos las cosas mucho más difíciles de lo que realmente
podrían ser.
Una
señora me escribió consultándome qué hacer con su hijo, que se echaba polvo
compacto en la cara y eso era de marica, y que si descubría que lo era, le
iba a dar una tunda de palos y lo iba a echar de la casa. A lo que le
respondí: “Señora, no sea tan ignorante. No necesariamente tiene que ser
marica por eso, ya que en la TV los artistas hombres se tienen que maquillar
para verse mejor en cámaras, o muchas veces, tienen que caracterizar
determinado rol para lo que es necesario el maquillaje. Pero si es marica,
¿usted cree que con una paliza le resuelve el asunto, que si lo analizamos,
no es problema suyo, porque usted ha hecho con su cuerpo lo que le dio la
gana?
Resulta
que en su programación está que los hombres que se maquillan el rostro son
maricas. Señora, estamos en la Nueva Era del Maestro Saint Germain, la Edad
de la Libertad, y su deber es ayudarlo a que él sea libre, encontrándose con
su verdadera identidad. No trate de apresarlo en las ideas suyas; no trate
de que haga lo que usted piensa que es mejor para sí misma.
En la
Era de la Libertad que vivimos, tenemos que comenzar a respetar el espacio
de vida de los otros seres. Por el contrario, vivimos queriendo que los
demás hagan las cosas como a nosotros nos parecen bien, obviando el sentir
de ellos. No puede condenar a su hijo por lo que él decida hacer con su
sexualidad. Usted cumplió con lo que asumió en el tribunal karmico, que fue
traer esa corriente de vida y proporcionarle todo en la encarnación mientras
necesitaba de usted. Ahora, lo tiene que soltar. ¿O es que prefiere que en
lugar de echarse polvo en la cara, esté con una pistola en calle, matando
gente o vendiendo drogas para que otros atraquen, violen y desgracien a las
personas?
Entienda, que con una paliza no va a cambiar un designio divino. Recuerde
que en ese chico, sea marica o no, también está Dios. No condene su alma con
el desamor. En lugar de eso, aconséjelo, ayúdelo, encamínelo y compréndalo
para que él viva una vida digna, como le haya tocado en su estadía en el
plano físico.
La
señora, muy receptiva con todo el asunto que le expliqué, me dijo: “Haga
algo para que yo encuentre la forma correcta para tratar a mi hijo.” A lo
que le dije: “Le voy a enseñar a realizar sus propios tratamientos. Repita
conmigo:
MAGNA PRESENCIA DE DIOS
“YO SOY”, ASUME MI CORRIENTE DE VIDA PARA QUE SEA ILUMINADA EN MIS CUATRO
CUERPOS, PERMITIENDO EL ADECUADO FLUIR DE LA ENERGÍA DIVINA, PARA QUE YO SEA
LA INTELIGENCIA DIVINA DE DIOS EN CADA MOMENTO. QUE YO SEA ESA PRESENCIA QUE
NUTRE MI CRISTO, PARA QUE SÓLO EXPRESE AMOR, TOLERANCIA, COMPRENSIÓN Y BUENA
VOLUNTAD HACIA LOS DEMÁS. GRACIAS, PADRE, PORQUE ASÍ ES. AMÉN. AMÉN. AMÉN.” |