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Ahora
seré más práctico. Hablaré para el hombre que se halla en el sendero
de probación, que puede por lo tanto captar intelectualmente lo que debe
ser realizado y comprende aproximadamente el lugar que ocupa en la evolución
y el trabajo a efectuar, si aspira a atravesar algún día el portal de la
Iniciación. En consecuencia, lo que diré servirá de enseñanza a la
mayoría de quienes estudian estas cartas... El estudiante que emprende la
meditación procurará ajustarse a las reglas establecidas. Daré algunas
indicaciones preliminares:
El
aspirante ha de retirarse diariamente a un lugar tranquilo, donde esté a
cubierto de interferencias e interrupciones. Si es posible, lo hará todos
los días en el mismo sitio, porque así construirá una especie de cascarón
a su alrededor que le servirá de protección, estableciéndose más fácilmente
contactos elevados. La materia de ese lugar, es decir, la materia del
espacio que lo rodea, se sintonizará con determinada vibración (la
propia vibración del hombre, alcanzada en consecutivas meditaciones), lo
cual le facilitará el comenzar con una vibración más elevada,
eliminando así el largo proceso preliminar de sintonización.
El
aspirante adoptará una postura en que pueda llegar a ser inconsciente de
su cuerpo físico. No existe una regla fija para ello, porque hay que
tener en cuenta que el cuerpo físico puede estar impedido y endurecido o
lisiado. Se ha de buscar una postura cómoda, más una actitud alerta y
atenta. La pereza y laxitud no conducen a nada. La postura más adecuada
para la mayoría es sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, apoyándose
sobre algo que sostenga la columna vertebral. En los momentos de meditación
más intensa y cuando el aspirante es muy práctico y sus centros se están
despertando rápidamente (quizás ya con el fuego interno palpitando en la
base de la columna vertebral), la espalda debe mantenerse erguida, sin
apoyo. La cabeza no debe echarse hacia atrás, a fin de evitar tensión,
sino estar derecha o con la barbilla ligeramente caída. Si se procede así
desaparecerá la rigidez, característica de muchos, y el vehículo
inferior quedará relajado. Los ojos deben estar cerrados y las manos
cruzadas sobre las piernas. Luego, el aspirante observará si su respiración
es regular, constante y uniforme. Después relajará todo el cuerpo,
manteniendo la mente positiva y el vehículo físico dócil y obediente.
Luego
procurará visualizar los tres cuerpos y después de haber decidido si la
meditación se hará en la cabeza o en el corazón (más adelante trataré
este punto), entonces retraerá su conciencia allí y se enfocará en
cualquiera de los centros. Al hacerlo debe considerar deliberadamente que
él es un Hijo de Dios que retorna al Padre; que es Dios mismo que busca
Su conciencia; un creador que trata de crear; el aspecto inferior de la
Deidad, que trata de alinearse con lo superior. Después entonará tres
veces la Palabra Sagrada, emitiéndola suavemente la primera vez,
afectando así al vehículo mental; más fuerte la segunda vez,
estabilizando el vehículo emocional, y aún más fuerte la tercera y última
vez, actuando sobre el vehículo físico. El efecto sobre los tres cuerpos
será triple. Si es entonada correctamente, manteniendo firme el centro de
la conciencia en cualquiera de los centros elegidos, los efectos serán
los siguientes:
En
los niveles mentales:
a.
Establecer contacto con el centro coronario, haciéndolo vibrar. Aquietar
así la mente inferior.
b.
Vincularse con el Ego en mayor o menor grado, pero siempre, hasta cierto
punto, por medio del átomo permanente.
c. Expulsar partículas de materia tosca
y construir otras más refinadas.
En
los niveles emocionales:
a.
Estabilizar definitivamente el cuerpo emocional por medio del átomo
permanente, estableciendo contacto con el centro cardiaco y activándolo.
b.
Expulsar materia burda, haciendo más incoloro el cuerpo emocional o de
deseos, a fin de que refleje con más exactitud lo superior.
c.
Originar urna repentina afluencia de sentimientos, desde los niveles atómicos
del plano emocional al intuitivo, por conducto del canal atmico que existe
entre ambos. Dicha afluencia se precipitará hacia arriba y despejará el
canal.
En
los planos físicos:
a.
El efecto será muy similar, pero se sentirá principalmente en el cuerpo
etérico, estimulando la afluencia divina.
b. Irá más allá de la periferia del cuerpo y creará un cascarón
que servirá de protección. Rechazará los factores discordantes que
puedan existir en el medio ambiente inmediato.
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