www.edaddorada.net

La importancia del Ideal

ANNIE   BESANT

El hombre es creación del pensamiento, como puede leerse en las Sagradas Escrituras de la India: "El hombre se hace por sus convicciones; tal como piensa, así es". Estas palabras están de acuerdo con la ciencia psicológica de hoy, la cual reconoce que en las ideas está la base inquebrantable de las acciones. En la triplicidad humana, la voluntad mueve, el pensamiento

dirige, la actividad realiza, y, por lo tanto, la acción no es más que la manifestación de la idea. El destino de un hombre o de una nación, dependen de las ideas que dominan, ora en mente del individuo, ora en la mente colectiva del pueblo. El artista, embargado por una visión de

belleza, toma el pincel y ejecuta una obra maestra: la Francia, embriagada con la idea de libertad, se lanzó sobre Europa para romper sus cadenas.

Siempre la idea precede a la acción; la idea es la creadora; la acción es la criatura. La ideas son de muy diferentes clases: las hay vagas, flotantes, indecisas, frívolas que no dejan sino

una débil y pasajera huella en el carácter, en tanto que las ideas fijas le dominan. Según los psicólogos la idea fija es aquella que domina a la mente permaneciendo allí a despecho

de todo razonamiento, de toda tentación y de todas las fuerzas, ante las cuales cede la humanidad ordinaria. Si esta idea es verdadera, bella y de conformidad con las leyesde la naturaleza, conduce al hombre, a quien domina, a las más elevadas cumbres de las más espléndidas virtudes; pero si es falsa, le precipita desgraciadamente en el fango del fanatismo y de la locura.

Pero el ideal para el hombre es una idea fija de sentido moral, apta para formar el carácter e inspirar el corazón. Aquel que no tiene un ideal que flote sobre el océano de su vida, es lanzado de un lado a otro, arrebatado por las corrientes de las circunstancias, por las atracciones y las repulsiones, sin un objeto determinado, sin una deliberada orientación. El que se ha creado un ideal y a él se abraza, marcha recto hacia adelante, no retrocede sino para saltar mejor, hace que las circunstancias se inclinen ante su voluntad inquebrantable, y es como un barco que obedece al timón.

La cosa más importante en la educación de los jóvenes, consiste en poner ante sus ojos un ideal activo y elevado que, en cuanto sea posible, haya formado parte de los grandes hombres y grandes mujeres de la patria, como ejemplos de virtudes cívicas y religiosas. La febril

imaginación del niño dará vida a esos retratos y tomará de ellos los rasgos con que se constituirá una imagen heroica de acuerdo con sus aspiraciones y sus anhelos. Cuando él aspire a convertirse en un estadista, un sacerdote, un militar, un hombre de negocios, un artista o sencillamente un ciudadano honrado, encontrará en el ideal que se le ofrece los materiales que responden a su aspiración, y se formará con ellos su ideal, ideal que se convertirá en su ángel de la guarda, protegiéndole contra las ruindades de la vida.

Cuando se ha elegido un ideal, debe contemplarse durante algunos momentos todas las mañanas con atención y con cariño. Ese pensamiento matutino, repetido un día y otro, pronto empezará a hacer brotar en el carácter los gérmenes de aquellas cualidades que se han

contemplado en el ideal; y aunque no se tenga conciencia del esfuerzo realizado, las bellezas de ese ideal se manifestarán en el carácter, pues el pensamiento es fecundo y engendra las cualidades.

Es preciso tener presente que los pensamientos falsos, ruines y malos, engendran también los defectos que a su género corresponden y, por tanto, cuando de siembran en un país ideas malsanas, germinarán en el carácter de sus ciudadanos, ofreciendo una cosecha de vicios y crímenes. Los libros, los periódicos, los cantares, los dramas, los cuadros, siembran por todas

partes ideas que engendrarán ciudadanos buenos o malos. Si es posible elevar a los demás por medio de un ideal noble, también se les puede envilecer con pensamientos de corrupción; y, sobre todo, las mentes de los niños y de los jóvenes que son los más expuestos a la influencia de los pensamientos. Presentar al público ideas nobles, rectas, fraternales, llenas de

amor y justicia, es ayudar a construir una nación grande, pacífica y feliz; presentar ideas groseras, de profanación, frívolas, es intentar deprimir la patria; pues el pensamiento,la fuerza creadora del universo, origina buenas o malas acciones, y aquellos que envenenan el manantial de la actividad humana son los verdaderos enemigos de la humanidad.

arriba

Pagina Principal - Inicio - Libros Gratuitos - Artículos - Noticias - Maestros Ascendidos - Emmet Fox - Conny Mendez - Rubén CedeñoFototeca - Musicoteca - Escuelas y Filosofías- Librería Virtual  

   Revista "Edad Dorada"   - Sitios de Interés - Grupos Metafisica - Novedades Editoriales

Religiones: Hiduismo - Judaismo - Buddhismo - Cristianismo - Islamismo - Otras Religiones