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Nora Vasquez de Cedeño
Rohner Park California
7 de Julio de
2002
En la
ciudad de Caracas unos días atrás…en el ambiente musico-cultural
flotaban grandes nombres, muy grandes de trascendencia mundial y entre
ellos uno que despertaba mi atención, Conny Méndez.
Sabía que
era una artista, compositora de las propias canciones que interpretaba,
era así como un símbolo patrio.
Sus
presentaciones en la radio eran de un interés general. Se oía, se
esperaba y recibía grandes elogios, le cantaba a Venezuela, a sus diarias
vivencias, le cantaba a la armonía terráquea "ríos, montes y
cañadas" como lo expresa en sus cantos, cantos que se ubican en
lugares inexistentes o reales donde seguramente ella vivía.
Siempre
estuve allí detrás de aquel ser que me atraía grandemente, al pasar el
tiempo, vinieron a mi vida tres hijos entre ellos Rubén, como bien saben
Rubén quiso tener una formación musical y en ese ambiente conoció a una
nieta de Conny, rápidamente surgió una invitación a su casa, allí
estaba Conny, allí fue el primer encuentro, y como Rubén sabía todo
cuanto yo, desde siempre le había hecho saber y destacar en su mente, los
valores musicales venezolanos, muy especialmente sobre Conny, aquello fue
el acontecimiento del siglo. Al siguiente día después de ocurrida esta
reunión, Rubén muy excitado me dice: !mamá, mamá, sabes a quien he
conocido?, a Conny Méndez, no puede ser, le conteste, !imposible!, pues
si, y procedió a contarme aquel maravilloso Encuentro Manifestado.
Principio de una nueva vida para todos en nuestra familia, para familias y
familias en el mundo que esa bella noche nació para todos.
Conny
Méndez símbolo musical de Venezuela que se convirtió en símbolo
espiritual al cedernos sus conocimientos a través de sus enseñanzas, era
simpática, cariñosa y muy disciplinada manteniendo en todo momento
elegancia y buen tono en el hablar, apegada a la perfección.
Su
condición de artista versátil, comunicadora de gran carisma y simpatía
le permitía actuar ante las cámaras de T.V. con naturalidad al ofrecer
en sus actuaciones mensajes de alegría y amor, dejando escapar en ellos
luces de rayos, y mensajes salidos de su gran maestría espiritual.
Recuerdo
que una vez, un Día de la Madre que se celebra en todo el mundo, fue
invitada por un prestigioso canal de T.V. venezolano, para que hiciera una
presentación alusiva al día. Muy propio de Conny, preparó para ese día
una canción de su autoria dedicada a la madre, pero que madre…una madre
ratona, ella dijo alguna vez: no se porque cuando piensan en madre, no
piensan en una mamá culebra o una mamá ratona, así fue, y cantó ante
todos "La Oracion Ratona" con coreografía y todo. Sentada en
una mecedora o butaca muy ataviada comenzó su canción como madre ratona
que en su estrofa final dice: Cuando e` sopetón se metió un
murciélago por el balcón, y los ratoncitos corrieron toditos bajo el
buatacon, la mama ratona, dijo suavecito, recen mis hijitos, que ha venido
un Angel Ratón. … esa era Conny.
Viví
algunos pasajes lindos de vida con la amistad de Conny, nuestras clases
con ella eran los jueves de cada semana, yo trabajaba cerca de su casa
para ese entonces, todos los jueves al mediodía me buscaba para
recordarme, ‘no olvides que esta noche hay clases’. Clases memorables,
cada noche se descubría, o se ponía en práctica algo que quedaba para
la historia metafísica. Su cortesía era notoria, nos deleitaba al final
de las clases con su helado de coco en jugo de piña. Y en los mediodías
de trabajo, porque también hubo mediodías en su casa y mucho más,
siempre fue cortés, y de rigurosa disciplina. Una vez nos invitó a comer
algo en su oficina, recuerdo que tomamos una sopa de tomates (de moda en
esa época), ensalada de lechuga con pasas y queso, y como postre, helado.
Nos preguntó si deseamos ese menú, al que todos los presentes dijeron
que sí, pero hubo una que dijo: no gracias Conny. Trajeron los
refrigerios para todos menos uno, cuando la persona que dijo que no
comería, quizás al ver lo delicioso del alimento dijo, hay Conny yo
también quiero, deseo que me traigan algo a mí, a lo que Conny contesto:
"no ya usted dijo que no quería, y se quedo sin comer".
"La
disciplina es el primer orden del cielo".
He querido
conversar algo de Conny con ustedes, pero me ha costado un poco someterme
a estas líneas que se hacen insuficientes, y hablando de orden, en mi
desorden mental, para organizar cada día, cada momento, al lado de una
Estrella.
Ahora, siento que fui una
persona escogida, desde mi pequeño asiento que ocupaba en aquella oficina
al lado de tan grandes, ilustres e iluminados seres.
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